Nota del autor: recomiendo antes de leer este capítulo que sean leídos los capítulos 8 y 10 pues debido al tiempo que ha pasado les servirá para recordar bien el contexto de este capitulo


Regresemos de nuevo a la época actual.

Llevo ya bastante sin saber de mari, no es la primera vez que debido a distintas razones nuestras video llamadas se suspenden, pero nunca había sido por tanto tiempo y además no me puedo quitar la idea de que María estuvo extraña durante la última conversación, con frecuencia se quedaba callada viéndome penetrantemente a través de la pantalla, como si me quisiera decir algo pero no se atreviera.

Le pregunte si le ocurría algo, pero ella lo negaba, solamente decía estar cansada, cuando al fin nos despedimos me dijo que estaría muy ocupada los próximos días "te explicaré después" me dijo que me mandaría un correo avisándome cuando podríamos hablar de nuevo y se despidió, pasaron casi 5 meses sin noticias sobre ella.

Por supuesto que yo estaba muy preocupado, le mande varios correos en ese tiempo, pero nunca tuve respuesta.

Llegué a mi oficina, un día como cualquier otro, me serví un café y me senté en mi escritorio, antes de empezar con mis labores abrí la cuenta de correo que tengo especialmente para hablar con ella y para mi sorpresa al fin tenía un mensaje suyo.

"Muchas cosas que quiero contarte"

Era el título del correo, cuando lo abrí me sorprendió lo largo del mismo. Pasó a resumirlo:

"Hola amor, disculpa que haya pasado tanto tiempo sin escribir, pero ha habido muchos cambios en mi vida, cosas que te iré contando poco a poco, en realidad hay muchísimo que te quiero decir y me hago muchos líos tratando de dar orden a mis ideas pero voy a tratar de decirlas todas.

Me ha gustado mucho todo lo que has escrito, me divierto y excitó al leerlo, me gusta saber cómo viviste tu nuestra historia, veo que ya estas por terminar y quiero contribuir un poco a tu relato.
Ahora sabes que te he ocultado cosas, sobre todo en lo que va de mis otras aventuras sexuales, y para mí ha sido muy bueno poder contarte la verdad y ver que no te molesto, así que te quiero contar primero, una travesura que hice y sé que te va a encantar.

Llegaste a mi vida cuando yo sólo tenía 11 y durante los siguientes seis meses abriste ante mí las puertas del pecado, te lo he dicho hasta el cansancio, siempre te agradeceré que con amor y pasión me llevaras de la mano por las sendas del sexo, mi amor, me hiciste tuya para siempre, todo mi cuerpo es tuyo siempre lo será, le enseñaste a la pequeña nena que era, a gozar al máximo del sexo, mi boca y vagina se llenaron mil veces de tu pene, me bañaste por dentro y fuera de semen, me llevaste a muchos orgasmos deliciosos, me enamoraste y me amaste.

Pero te fuiste, conocí el paraíso contigo y luego me dejaste sola por más de un año.

Ya te he contado que en ese tiempo me involucre en tres ocasiones con Julia y Ricardo, siempre me sentí mal por haberlo hecho, pero ahora entiendo que fue tu culpa, dejaste en el pueblo a una pequeña putita de 12 años, acostumbrada a ser atendida por su hombre a diario y luego me dejaste ¿cómo podías esperar que no buscara a alguien que me quitara las ganas? Y bueno esos dos eran la opción más cercana.

No te lo recriminó y agradezco que no te molestaras cuando te conté la verdad.

La primera vez que estuve con ellos ya te la conté y aunque fue casi accidental me sentí muy mal cuando terminamos y jure no volver a hacerlo. Entonces ¿por qué lo hice dos veces más con los dos? Bueno amor, para entender esto hay una historia, un secreto más que debo revelar.
Mi amor debo decirlo y no lo hago con miedo, lo hago con gusto porque sé que te va a gustar.
Amor, una vez, solo una vez, tuve sexo lésbico con Julia...si, así como suena, seguro quieres detalles ¿verdad?

No puedo recordar bien, cuando lo hice por primera vez con ellos dos, habían pasado más de 4 meses de tu partida y esto ocurrió como un mes después.

Así que fue más o menos medio año de tu partida.

Pregúntale a quien quieras y te dirá que cuando te fuiste yo cambie mucho, creo que estaba muy deprimida, lloraba y estaba cabizbaja todo el tiempo, tarde mucho en recuperarme.

Mi vida ocurría como una pesada rutina aburrida y gris, pero todo cambio como huracán...o bueno por un huracán jajaja perdón por la mala broma.

Al estar el pueblo no muy lejos del mar, las alertas de huracán no eran cosa extraña, pero el de ese año fue el más fuerte de todos.

Pasamos cuatro días de intensa lluvia, los ríos se estaban desbordando y algunos caminos cerrados, pero todavía no parecía tan peligroso.

No entiendo muy bien por qué pero la escuela seguía funcionando, y todos tratábamos de asistir de forma normal, mojados pero ahí estábamos, al quinto día amaneció lloviznando así que Ricardo nos llevó a su hermana y a mí a la escuela, pero una hora después se soltó un diluvio terrible, al grado de que llegaron grupos militares a la escuela a sacar a los niños y llevarlos a un albergue, varios pueblos se inundaron y otros quedaron totalmente inaccesibles, entre estos el mío.

Julia y yo estábamos por subir al camión militar, cuando llegó el papa de Flor, otra compañera del salón muy amiga mía, el camino a su pueblo todavía estaba abierto y su papa tenía una camioneta gigantesca y poderosa capaz de atravesar por las carreteras destrozadas.

Para no hacer el cuento más largo, nos llevó a Julia y a mí a su casa en lo que pasaba el huracán.
Si bien el pueblo de Flor estaba en la cima de un cerro y por ende no inundado, Julia y yo estábamos muertas de miedo, no sé como pero el papá de Flor logro avisar a mi abuela que estábamos ahí.

Fueron tres días, muy difíciles incomunicados con nuestras familias, atrapados en una casa extraña sin luz y sin más ropa que los uniformes escolares.

La pasamos muy mal, Julia y yo nos dábamos ánimos, abrazándonos constantemente llorando en el hombro de la otra, por alguna razón esto genero un cariño muy especial entre las dos, un cariño que al menos de forma momentánea, era mucho más que cariño de amigas.
En realidad todo empezó desde la primer noche, tuvimos que dormir juntas en un pequeño colchón en el suelo, apenas cabíamos las dos y eso que apenas teníamos 12 años, como nuestras ropas estaban empapadas, debimos dormir solo en ropa interior y con unas camisas del padre de Flor que nos quedaban como camisones.

Nos acostamos dándonos la espalda mutuamente, pero los truenos, la lluvia, el frio, el miedo y la soledad nos impidieron dormir y poco a poco nos fuimos acercando, en ese momento éramos lo más parecido a un ser querido que teníamos.

Tu sabes que mi relación con Julia siempre fue difícil, si bien decíamos que éramos amigas y pasábamos mucho tiempo juntas, la verdad es que sentíamos cierto depreció la una por la otra, pero esa noche lo dejamos de lado y casi sin querer nos fundidos en un abrazo, nuestros cuerpos casi desnudos y cálidos quedaron muy pegados incluso nuestras piernas se entrelazaron.
Sentí la suavidad de sus muslos contra los míos, como ella era más baja que yo su cara se hundió en mi cuello y así abrazadas encontramos algo de alivio ante tal situación, en silencio seguimos así toda la noche en vela.

De pronto sentí algo de humedad en mi cuello, eran sus lágrimas, la pobre sollozaba en silencio, sentí mucha ternura por ella y le bese la frente.

-Extraño a mi mama y a mi hermano, murmuro.

-Tranquila Julia deben estar bien y pronto las veras.

-¿extrañas a tu abuela?

-Claro que si le dije y de inmediato yo también lloré.

Pero yo no solo lloraba por mi abuela, lloraba por ti, te necesitaba a mi lado diciéndome que todo estaría bien.

Lloramos juntas hasta el amanecer, ninguna pegó ojo en toda la noche.

El siguiente día fue terrible nada mejoraba con el clima y nuestras preocupaciones se acrecentaban y si es cierto que la familia nos trataba bien, seguíamos sintiéndonos solas, sintiendo que en todo el mundo solo nos teníamos la una a la otra, así que pasamos todo el tiempo abrazadas, como dos cachorritos temerosos, sentimos mucho cariño la una por la otra.

Llego la segunda noche, y de nuevo vestimos nuestras improvisadas pijamas, pero esta vez ambas estábamos desnudas bajo ellas, nuestras pantaletas estaban lavadas y secándose.
En cuanto tocamos la cama de nuevo nos abrazamos y de nuevo nuestras piernas se entrelazaron, quedando una pierna entre las piernas de la otra, en un momento Julia encogió las piernas por el frio su rodilla se metió entre mis piernas y sin querer su muslo se plantó de lleno en mi cálida conchita, no pude evitar un sobresalto, seguro que ella lo noto, así como debió notar los labios de mi vagina en su muslo, pero no dijo nada.

Esa noche el frio fue peor, la pobre Julia temblaba entre mis brazos, la abracé más fuerte para darle calor, pero además porque el temblor de su pierna me estimulaba muy rico la vagina, hacía tiempo que nadie me acariciaba ahí y la verdad me estaba gustando, Julia seguía sin notar nada, su cara estaba de nuevo en mi cuello y su respiración me ponía más cachonda cada vez.
Muy quedamente su muslo seguía acariciando los labios de mi vagina y lo que empezó como cosquillas ya era una paja con su pierna.

Me sentía rara por todo, por excitarme en esas circunstancias, por que fuera con ella, pero me gustaba, me estaba gustando cada vez más.

Lentamente metí mi muslo entre sus piernas hasta recargarlo de lleno en su conchita, sentía cosquillas pues ella ya tenía vello, deje la pierna ahí quieta, pero ejerciendo presión, aplastando los labios mayores de su vagina, pude sentir claramente el calor que emanaba de su pequeña cavidad.
Julia y yo éramos "amigas" desde que tengo memoria, nos habíamos visto desnudas muchas veces, incluso ya habíamos hecho un cuarteto contigo y Ricardo y un trío con su hermano, habíamos visto a la otra durante el sexo, dando y recibiendo placer, nos habíamos visto cuando nos veníamos, y hasta ella ya me había hecho venir con la boca guiada por ti, pero pese a todo eso, nunca habíamos hecho nada sexual solas, la idea ni siquiera había pasado por nuestras cabezas, hasta esa noche.
Que por accidente y por las circunstancias yo la desee, en ese momento quise seducirla y hacerlo con ella.

Así que muy despacio así como estaba empecé a empujar mis caderas adelante y atrás, el movimiento hizo que nuestras vaginas se tallaran contra nuestros muslos, lo hice tan despacio que Julia no notaba nada, sin embargo su respiración se empezó a agitar.

Mi movimiento era cada vez más marcado, su muslo ya estaba manchado por mis fluidos, un rico orgasmo fue creciendo en mi interior, estaba disfrutando cada vez más, así que aumente la velocidad y la fuerza con la que mis caderas se movían, al tiempo que mi pierna apretó con más fuerza su vagina.

Solo entonces Julia se dio cuenta de lo que ocurría, que yo estaba masturbándome con su pierna, mientras que yo le hacía lo mismo con la mía.

Separo su carita de mí, me miro con incredulidad, sus ojos abiertos de par en par era casi lo único que se distinguía en la oscuridad, tuve miedo de que me reprochara algo, pero no pude detenerme y para mi sorpresa su cuerpo se pegó más al mío y comenzó a moverse igual que yo, lo que hizo que la fricción sobre nuestras vaginas aumentará y con eso el placer que recibíamos.

Ninguna hablaba, nos veíamos directamente a los ojos, viendo el placer en la cara de la otra, solo se escuchaba nuestras profundas respiraciones, el ruido de las cobijas por el movimiento y los callados gemidos que de vez en cuando se nos escapaban.

Nuestros muslos resbalaban cada vez con mayor facilidad entre las piernas de la otra, pues ambas estábamos hechas una fuente que arrojaba más y más fluidos.

Me gustaría decirte que yo pensaba en ti, pero no mi amor, yo solo pensaba en ella en el suave y cálido muslo que me acariciaba y en lo mojado que se ponía mi muslo contra su vagina.
Yo me vine primero, explote deliciosamente, lo necesitaba tanto, que fue hermoso, todavía mi orgasmo continuaba, cuando Julia se vino y en ese momento, sin pensarlo nuestras bocas se encontraron y nos enlazamos en un cálido beso mientras gemíamos por nuestras venidas.
Pese a lo rico y largo del orgasmo, ninguna estaba lista para terminar, nuestros muslos estaban hechos un desastre bañados en los jugos de la otra, nuestras bocas no se separaron ni un instante el beso duro muchos minutos, un beso cálido, húmedo y delicioso, lleno de amor y que francamente hizo que ambas quisiéramos más acción.

Nuestro cuerpos por si mismos se contoneaban, tallándose el uno contra el otro, nuestras manos acariciaban sin descanso a la otra, el beso se interrumpió por un momento, apenas el necesario para que ambas camisetas salieran volando quedando desnudas, mis manos la sujetaron de la cadera, las suyas bajaron por mi espalda hasta llegar a mis nalgas, las apretó con fuerza y jugo con ellas.
Ahora que lo pienso estoy muy acostumbrada a que los hombres se centren en mis nalgas, pues lo sé, estoy muy culona, pero me parece muy curioso que ella también se lanzara a por ellas y las sobara, como si las hubiera deseado desde hace mucho tiempo.

Fue raro sentir su pequeñas manitas amasando mis nalgas, pues ellas estaban acostumbradas a las caricias de tus manos grandes y fuertes, aún así lo disfruté y eso más el beso me llevaron a un estado de excitación que no había tocado desde que te fuiste. Pero no solo fui yo Julia claramente estaba igual de excitada, tú y su hermano nos habían hecho dos perritas desde pequeñas y ahora aunque ustedes no estaban, las dos perritas habían despertado y estaban hambrientas y deseosas de enseñarle a la otra todo lo que ustedes les enseñaron y de gozar, gozar como las putitas que éramos...que somos de hecho.

¿A qué te están dando ganas de hacerte una pajita leyendo esto? ¿Verdad amor? Hazlo, que para eso te lo estoy contando, hazlo e imagina que yo te la estoy haciendo. Apenas estoy empezando a narrar todo lo que quiero contarte.

Si bien yo fui la que comenzó con todo esto, Julia pronto dio muestras de su carácter fuerte y dominante y no tardo en tomar el total control de la situación, fue ella la que guió todo a partir de aquí.

Lo primero que hizo fue girarme, quedando así yo boca abajo, ella se montó en mí, sentí su delgado y caliente cuerpo contra el mío, no sabes cómo quise que tuviera una buena verga para penétrame, pues mi vagina estaba hambrienta.

Sin embargo Julia demostró entender mis necesidades y pronto encontró una solución, así que sin decir agua va, penetró con algo de violencia mi pobre vagina con un par de dedos, hasta el fondo, mientras su boca mordía mi hombro.

Si bien fue rudo, mi conchita agradeció ser penetrada por algo, así que no pude más que gemir en respuesta, mordiendo la almohada para no hacer ruido.

Los dedos de Julia se movieron ferozmente de adentro a afuera removiendo mis entrañas, por suerte mi vagina estaba empapada y en vez de doler me hizo casi gritar del placer.
Uno, dos, tres, cuatro...creo que sus cinco dedos se alojaron en mi interior, hay que entender que sus dedos eran mucho más pequeños que los tuyos, así que casi me cabía su mano entera, entraba y salía matándome del placer, mientras que su boca no dejaba de morder y besar mi nuca y hombros.
-Eres una putita ¿verdad Maricita? Me susurro al oído "Maricita" cientos de veces me había dicho así, básicamente siempre que se burlaba de mi o quería que me enojara, pero esta vez lo dijo de manera muy sensual y la verdad eso me gustó.

Sus dedos me torturaban, una tortura deliciosa que me mataba de placer, aunque sentía algo de molestias.

Tienes razón, cuando describiste a Ricardo como un bruto para el sexo...pues Julia aprendió muy bien de él los dos hermanos eran bastante rudos.

-Sí, le conteste a su pregunta.

-¿sí que? Pregunto con autoridad ¿si eres una putita?

-sí, lo soy, mi novio me enseño a serlo, soy una buena putita, soy su putita.

-Ya sé que sí, me dijo entre risas, que solo eres de él, mi hermano quisiera que fueras de él, pero no Maricita, solo yo soy la putita de Ricardo, tu novio y el así nos enseñaron, somos unas putitas, pero hoy quiero que seas mi putita y tal vez yo sea la tuya, dijo con sus labios muy cerca de mi oído y sin parar de martillarme la almeja con los dedos.

Yo solo me retorcía de lo bien que se sentía.

-Si Julia, le dije sumisamente.

¿Y cómo más iba a ser? ¿Si así me hiciste tú? Una putita obediente y sumisa lista para satisfacerte de las formas que tú me pedias.

El pacto estaba hecho, las dos gozaríamos de la otra por esa noche.

Cuándo estaba por llegar el segundó orgasmo Julia se detuvo, y comenzó a bajar por mi cuerpo besándome la espalda hasta llegar a mis nalgas.

-Estas bien nalgona Maricita, mita que nalgotas mas gordas tienes, por eso todos te quieren coger tu culote, todos los niños dicen que quieren tus nalgas y seguro muchos señores también, dijo al tiempo que me plantaba un par de nalgadas con fuerza y de nuevo lo disfrute.

Me da un poco de pena decirlo, pero creo que esa noche fui más su putita que ella mía, ella fue la dominante y yo la sumisa.

Tras decir esto se acostó boca abajo entre mis piernas y separando mis gordas nalgas le dio varios lametones a mi ano.

Haaaaaaa, ¡¡¡que dicha tener una lengüita juguetona en mi culito de nuevo!!!
Ensalivo bien mi ano y tal como hizo con mi vagina, me penetro con sus dedos, metió tres y eso fue lo más que aguanté antes de pedirle que parará porque me lastimaba.

-jajaja ¿eres virgen de tu culito?

-si Julia es el único lugar donde todavía soy virgen ¿que tu no?

-jajajajjaj claro que no, a mí ya me metieron varias veces por ahí la verga y se siente muy rico...de hecho fue tu novio el que me desvirgo por ahí.


¿No sabías amor? ¿Creíste que la engreída de Julia no me iba a decir que tú la desvirgaste por el culo?

Pero no me molesta, así como no me molesto en ese momento, es más imaginar a Julia llorando y pidiéndote que no le des duro a su ano siempre me excita mucho, se lo tiene bien merecido la verdad.

Mientras sus dedos seguían hurgando mi culito, su boca mordía vorazmente mis nalgas, lo hacía con fuerza, llenándose la boca de la piel de mis gordos cachetes, por más de una semana lleve las nalgas pintadas de moretones con la forma de sus dientes.

Me lastimaba, es cierto, pero al mismo tiempo me gustaba mucho.
-¡que ricas nalgotas tienes Maricita, decía con éxtasis, pues su mano libre estaba masturbando su vagina!

Yo creo que a estas alturas es fácil pensar que Julia sentía cierta atracción por mi culo.
Saco sus dedos de mi adolorido culito y sin más de forma violenta hundió su cara entre mis nalgas, su cara era pequeña así que llego sin problemas hasta el fondo y así su boca se posó de lleno en mi empapada vagina.

Y ahí empezó, amor disculpa que lo diga así, pero esa noche la lengua de Julia me llevo a las puertas del cielo, esa noche me dieron la mejor comida de coño de mi vida.

De nuevo debo decir que tienes razón, no se puede explicar bien, pero la boca de Julia está hecha para mamar y no solo vergas, no también puede comerse un coñito con total maestría

Era la segunda vez que julia me hacía sexo oral y si bien la primera vez me gusto, esta vez fue increíblemente buena, al grado que no creo que ella no hubiera ganado experiencia, no solo mamándosela a su hermano, yo creo que para esas alturas al menos un par de veces ya debía de haber comido más coños, pero bueno es algo que supongo y no sé si alguna vez lo sepamos.

Su lengua parecía un animal salvaje, recorriendo con velocidad toda mi vagina, dándole golpecitos a mi clítoris y finalmente hundiéndose en mi cuevita.

-¡Mmmmmm!...Haaaaaaa… ¡sí!...ufff… ¡Julia! que rico…. ¡no pares! ¡Por favor no pares!...me vengo…Siiii….!me vengoooooooo!

Y explote, apenas y aguante unos minutos de su increíble y suave lengua en mi vagina y me vine como loca, fue imposible callar mis gemidos, no sé cómo no nos escucharon…la verdad creo que si debieron escuchar algo.

-Mmmmmm, Maricita que rica puchita tienes, gimió Julia mientras se bebía todos los jugos de mi orgasmo.

Yo todavía estaba viendo estrellas, cuando la insaciable Julia de un rápido movimiento me giro sobre la cama y sin darme tiempo de nada se montó sobre mí y cuando me di cuenta tenía su jugosa y caliente vagina sobre la cara, su olor me dio de lleno, un olor un tanto amargo y salado, estaba tan mojada que sentí como escurría flujos sobre mí, la sentí babosa y no muy agradable, sus vellos me picaban la barba.

-Chupa Maricita, chupa como buena putita.

Y yo no pude más que obedecerla, tímidamente saque la lengua y le pegué un lametazo por todo lo largo de la raja, el cual Julia agradeció.

-Así mari, así lámeme la puchita.

Y yo de nuevo obedecí, poco a poco fui dando más lamidas, llenando mi boca de sus jugos, saboreándolos bien, no me gustó mucho el sabor, pero me acostumbre pronto a él, y perdiendo el asco, trate de recordar cómo es que tú me chupabas, para hacerlo igual con ella, mordí y succione sus labios menores, paladee su clítoris y metí mi lengua lo más que pude en su cueva.

Julia, sentada en mi cara se retorcía del placer, embarrándome la cara entera de sus jugos, dejándome su olor por todos lados, yo obedientemente mamaba y mamaba por primera y única vez una vagina, no lo estaba disfrutando pero debía obedecer, así me enseñaste y además quería pagarle el favor.

Logre sacar mis manos de debajo de su cuerpo, para así ayudar con mis dedos a mi boca, de nuevo lo hice como tú, así que mientras sorbía su pequeño clítoris, metí mis dedos en su vagina, lo hice como ella a mí, rápido y sin miramientos, le cupo casi toda mi mano en la vagina y varios dedos en el culito, la muy guarra me agradeció bañándome con su orgasmo toda la cara, dejándome hecha un desastre.

Pero no le basto sin moverse de donde estaba metió la cara entre mis piernas y así hicimos un 69 delicioso.

Repito que no me gustaba chuparla, pero perdida en el placer de sus chupadas, yo solo me deje llevar.

No sé cuántos orgasmos tuvimos, no sé cuánto tiempo estuvimos chupando nuestras vaginas, solo sé que no paramos hasta que nuestras bocas dolían de tanto trabajo sobre la otra.
Tan metidas estábamos en ello, que nunca notamos que la lluvia al fin se había detenido, agotadas nos dormimos de nuevo bien abrazadas.

El día siguiente fue mejor, hasta salió el sol por un rato y Julia y yo estábamos en un idilio, nos veíamos con amor, nos abrazábamos e incluso cuando nadie nos veía nos dimos varios besos de amantes y de haber encontrado un espacio, francamente lo habríamos hecho de nuevo, pues obviamente las dos teníamos muchas ganas.
Ambas esperábamos a que llegara la noche para tener otro encuentro, pero esa noche no llegó nunca, pues los caminos se abrieron y al fin pudimos ir de regreso al pueblo y cada una durmió en su casa.

Por unos días de vez en vez notaba a Julia lanzándome miradas de deseó, por no lo repetimos nunca más, es más un par de semanas después nuestra relación volvió a ser la de antes, con los pleitos y todo.

Me habría gustado repetirlo, no te mentiré, y en realidad fue por eso que accedí a follar dos veces más con Julia y su hermano, porque esperaba que ella me volviera a mamar, pero no ocurrió.
Y sabes que, si creo que la familia de flor algo de lo que hicimos supo, pues a ella le prohibieron hablarnos y notaba que su padre me veía raro.

Pero bueno amor, hasta aquí la primer historia que te quería contar, espero que si te estas masturbando no te hayas venido, porque esto todavía no acaba jeje.
Ufff estoy tan cachonda que me cuesta seguir escribiendo"

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Sobra decirles que mientras leía esto en el trabajo, mis pantalones estaban a punto de explotar.
Tuve que hacer una pausa y no me quedo más remedio que hacerme una paja en el baño de la oficina, valla que mari nunca deja de sorprenderme. Decidí detener la lectura y continuarla en mi casa.

El correo continuaba así:

"Ok amor te confieso que estoy escribiendo esto un día después, no podía mas y debí atender la excitación que me provoco lo que te conté, pero debo seguir, pues hay dos historias más que confesar.

Ha pero antes hay algo que debes saber, resulta que a través de redes sociales Julia me contacto hace poco y hemos estado platicando, resulta que está casada y tiene 2 hijos... ¿sabes quién es su esposo? ¡Es Ricardo! Si amor, su hermano, claro que aquí en estados unidos nadie sabe que son hermanos, se ven muy felices en sus fotos.

Bueno ahora continuemos con la segunda historia.

En los relatos que me mandaste, cuando cuentas el cuarteto entre ellos y nosotros, dices que cuando ambos me hicieron sexo oral yo tuve el mejor orgasmo de mi vida.

La verdad si fue uno muy bueno, pero no es ni de cerca el más fuerte, concretamente recuerdo uno mucho mejor y me lo diste tú el día que me enseñaste a depilar mi almejita.

Tú te fuiste del pueblo dejándome de 12 años casi recién cumplido y para cuando regresaste yo tenía 13 y medio. Te juro que ya te conté absolutamente todas las venturas que yo tuve en ese periodo.

Mis tres tríos con Julia y Ricardo y claro está, la aventura lésbica que acabo de contarte.
Todavía sonrió cuando recuerdo que llegó una carta a la casa, era tuya, avisabas que al fin volverías en una semana y yo me emocione muchísimo.

Pase esos días entre emocionada y nerviosa, pasaba horas viéndome frente al espejo desnuda, preguntándome si todavía te gustaría mi cuerpo.

Porque la pubertad ya había hecho que mis figuras dejaran de ser las de una niña y pasaran a ser de mujer.

Mis piernas y nalgas seguían casi igual (tú lo has dicho, esas partes de mi cuerpo no eran de niña) pero ya era más alta, mis caderas ya se habían marcado, mis pechos eran ya dos montañitas y lo más notorio de todo era que ya había una mata de vello púbico cubriendo mi almejita.
Esto último era lo que más me hacía dudar, no sabía se te gustaría así o hubieras preferido mi vagina como la dejaste a los doce años.

Por supuesto que yo no sabía nada de depilación.

Finalmente llegaste, en el que todavía recuerdo como el día más feliz de mi vida.

Cuando entraste a la casa yo temblaba, estabas más guapo de lo que te recordaba, tu forma de verme me derretía, mi vagina palpitaba cuando hablabas y cuando te acercaste a saludarme casi me desmayo

Yo me había vestido especialmente para la ocasión saque de su escondite el vestido amarillo y la pequeña tanga negra que me habías regalado.

El vestido ya no me quedaba tan bien, me apretaba de las caderas y se ceñía a mis nalgas, pero me lo puse pues sabía que te gustaría verme así, la tanga casi no me entro, se me enterró en las nalgas, pero me forcé a usarla, pero en cuanto te vi pensé que no había sido tan buena idea, pues el rose de la tela aumentaba mi excitación que ya de por si era mucha con solo verte y gracias a la abertura que tenía en la vagina sentía como mis propios fluidos escurrían por mis piernas, y eran tantos que tuve miedo de que se manchara el vestido.

Yo no era la única contenta, mi abuela estaba igual de feliz y te recibió con una suntuosa comida, los tres nos sentamos en la mesa a comer y platicar, ponernos al día, pero yo no pude probar bocado, mi cuerpo era un pequeño horno de trece años, mi vagina babeaba litros de líquidos, no podía aguantar más te necesitaba ya, te necesitaba dentro de mí, pero tuve que disimular.
Después de la comida fue lo hora del café y yo me derretía en mi silla cada vez que nos veíamos a los ojos.

Y al fin después de 2 horas de martirio la abuela se disculpó para ir al baño, dejándonos al fin solos, yo sabía que debido a su enfermedad en los riñones, tardaría por lo menos 20 minutos en volver.
Nos quedamos unos instantes viéndonos en silencio desde nuestros lugares, tú tenías una sonrisa un poco boba, creo que estabas igual de nervioso que yo.

De pronto lo recordé !que tonta¡ casi lo había olvidado, me puse de pie y camine hasta quedar parada a tu lado, sujete mi vestido con las manos y lo levante, lo levanté como te había prometido que haría siempre, dejando a tu vista mi babeante vagina asomada por la abertura del tanga, tu cara era un poema de placer, estuve así unos segundos y giré sobre mi eje parando las nalgas para que las vieras, después de tanto tiempo mi culito, ese culito que es todo tuyo.

Me quede así un buen rato dejando que contemplaras a placer mis nalgas, escuche que te pusiste de pie y te sentí acercarte, pensé que te arrodillarías y chuparías mi vagina, que me tomarías así como estaba y sin poder resistir un segundo más me penetrarías, pero no, me sorprendiste mucho, pues me tomaste de los hombros y cariñosamente me giraste, me abrasaste y me diste un hermoso beso.

Me abrazabas con tanta fuerza, que sentía tu duro miembro en mi abdomen claramente y me besaste tan rico, que ahí mismo entre tus brazos me hiciste venir, mi pequeño cuerpo se estremeció por completo, si no fuera por tu abrazó habría caído de rodillas al suelo.

Es la única vez en mi vida que me hacen venir con solo un beso.

Pesé a mi orgasmo el beso no seso, nuestras bocas se acariciaban con amor y pasión, tu miembro duro palpitaba contra mí, tus manos no podían aguantar más las ganas y bajaron a mis nalgas, ambos gemíamos mientras las apretabas a gusto.

Me decías que me amabas y que me extrañabas, pese al bello momento no pude evitar algunas lágrimas.

Te sentaste de nuevo en la silla jalando mi mano, conduciéndome para arrodillarme entre tus piernas, yo sabía perfectamente que querías y yo también lo anhelaba, mis manitas temblorosas abrieron tu pantalón y salto tu jugosa verga, me pareció hermosa y deliciosa, tanto que no aguante un segundo más y de inmediato la metí en mi boca tanto como pude.

Casi me vengo de nuevo mientras la mamaba como becerrita, me sabía deliciosa, sentía riquísimo como me llenaba la boca y la garganta.

No aguantaste mucho, mi mamada era tan ansiosa y rápida que me llenaste la boca de tu semen, era muchísimo y estaba muy espeso y caliente, casi me ahogas pero logre beberlo todo con placer.
Te deje reponerte, me levantaste y quistaste el tanga, me veías como quien ve una cosa divina, y pude notar tu sorpresa al descubrir mi conchita ya peluda, la acariciabas con deleite, pero entonces la abuela salió del baño y me tuve que aguantar las ganas por unas horas más.

Después de platicar con mi abuela te disculpaste pues dijiste que tenías que comprar algo, lo dijiste mientras me guiñabas un ojo así que supe que algo tramabas y que seguramente yo lo iba a disfrutar mucho.

Al fin llegó la noche, me desesperación era enorme para entonces, mi vagina ardía deseando tus atenciones.

Gracias a ti, yo ya tenía poco más de dos años de ser una putita deseosa de verga, pese a lo joven que era. Pero ahora que lo pienso esa noche fue de las primeras veces que además las hormonas de la adolescencia aumentaban ese deseo y eso más la emoción de tenerte al fin a mi lado y los meses que había pasado mal atendida, me tenían hecha un maldito horno, no recuerdo haber estado tan ansiosa y excitada en toda mi vida como en ese día.

Mi cara ardía y estaba roja, mi respiración era muy agitada y dificultosa, mi boca estaba seca no importando cuánta agua bebiera, me daban temblores y estremecimientos, sentía un cosquilleo en las manos y cara, mi estómago estaba echo un nudo, me costaba hablar, mis movimientos eran torpes y el calor que emanaba de mi conchita empapada, literalmente me quemaba los muslos, me costaba caminar pues el movimiento hacía que el roce de mis muslos estimularan mi almeja y me daba un placer difícil de ocultar.

La verdad es que yo no estaba, para nada, disfrutando de todo eso, era una tortura, sentía que enloquecería en cualquier momento.

Y tu te dabas cuenta, lo sé, y lo disfrutabas te provocaba gracia y jugaste conmigo, aumentando mi sufrimiento.

Miradas, roces, besos, caricias, insinuaciones, no parabas de calentarme más y más de forma discreta.
Hasta que al fin llegó la noche y la abuela subió a dormir.

-Bueno pues que gusto que haya vuelto joven, pero ya estoy vieja y no aguanto el sueño jajaja, me voy a dormir, mañana seguimos platicando, te dijo con una sonrisa.

-Abue...la... ¿me...puedo...que...dar...despierta? La voz me temblaba de la emoción.

Con una sonrisa extraña la abuela solo me dijo que no me desvelara tanto, se despidió de los dos y al fin se fue.

Me costó no gritar de alivió cuando nos quedamos solos al fin tu y yo.

Me lancé a tus brazos, desesperada te bese al tiempo que mis manitas te desnudaban, dejando tu hermoso y varonil cuerpo blanco ante mí, cuando te quite los pantalones salto tu deliciosa herramienta, era más bella de lo que la recordaba, me arrodille para tenerla más cerca.

Siempre te depilabas para mí, así que nunca he visto tu pene con vello, ahí estaba ante mi poderoso pulcro y delicioso, con sus dos ricos huevos bien cargados de leche para mí.

Mis manitas temblorosas lo sujetaron, el tacto fue muy rico, suave y caliente una mano empezó a subir y bajar la piel del pene, mientras que la otra se fue directo a masajear las rica bolas de carne de abajo, ambas manos te trataban con dulzura. Se sentía un poco pegajoso pero esto lo hacía más rico todavía, juro que debí dejar un charco en el suelo debido a la cantidad de flujos que emanaban de mi conchita.

Una brillosa gota de jugo escurrió por la rosa cabeza de tu pene y yo de inmediato la recogí con la lengua, una vez que mi boca hizo contactó, ya no pudo parar.

Llene la cabeza de besos y lamiditas, mientras mis manos seguían masturbando lentamente, tu verga se puso más y más dura, parecía una barra de metal ardiendo que me invitaba a meterla en mi boca y claro que no me iba a negar a eso, poco a poco la fui tragando, saboreándola, la sentí llegar hasta mi garganta y eso me ponía más cachonda todavía.

La prisa y la desesperación se fueron, así que me tome mi tiempo para mamar dulcemente como becerrita sedienta de verga.

Mi cuerpo entero se retorcía y bailaba al compás de tus gemidos y no solo los tuyos, estaba disfrutando tanto de tener tu pene al fin en mi boca que yo también gemía como putita mientras mamaba, en ese momento habría bastado una leve caricia en mi vagina para hacerme explotar, pero todavía faltaba más para que tú me dejaras.

Me detuviste antes de venirte y me pusiste de pie, me fuiste desnudando muy despacito descubriendo lentamente los cambios de mi cuerpo.

-mira nada más, me dijiste con voz agitada por la excitación, que tetitas más lindas tienes, pues mis pechos ya tenían forma y tamaño de los de una joven, los tomaste entre tus manos y los llenaste de besos, chupaste mis pezones y yo me volvía loca.

Alabaste mi espalda, mis hombros, mi abdomen que ya no era la pancita de niña, sino que era un vientre plano de adolescente.

Tu cara fue de placer inmenso cuando al fin retiraste el vestido y quedé solo en la tanga.
Esta vez me giraste y arrancaste la tanga con tanta fuerza que la rompiste pero a nadie le importo ni un poco, tu cara se fue a mis nalgas y les hiciste lo que quisiste, yo ya tenía la mente en blanco no sabía ni que pasaba, solo gozaba de todo, solo me ponía más y más caliente.

Pero de nuevo me torturaste, te detuviste y me llevaste de la mano al baño.
-hay algo que quiero que aprendas, me dijiste.

Ya ni recuerdo como me lo dijiste, solo sé que me explicaste que querías que mi conchita estuviera sin vello alguno

Te sentaste en el escusado y con las piernas abiertas me pusiste a mamar de nuevo.
Luego me sentaste y pusiste agua caliente y enjabonada sobre mi pubis y con un rastrillo me enseñaste a arreglar mi conchita a tu gusto.

Fue un momento de lo más erótico, pues estimulabas sin tocar mi almejita, que estaba que explotaba en cualquier momento, cuando terminaste y me limpiaste con una toalla, yo gemía y me retorcía con esa pequeña caricia.

Yo jadeaba, ya no podía más lo necesitaba.

-penétrame ya por favor.

-ruega por eso, ruega bien.

Yo no podía negarme.

-Por favor, por favor métemela, ya no aguanto, soy tuya y lo necesito te lo ruego, te lo suplico, te lo imploro, cógeme, cógeme con tu vergota rica, follaté a tu putita, dije al borde de las lágrimas.
Y al fin te acomodaste entre mis piernas y al fin lo metiste en un movimiento lento pero sin detenerte, mi pequeña vagina se fu abriendo milímetro a milímetro dándole paso a tu duro mástil, yo veía estrellas, cuando entro todo, me sujetaste de las caderas y empujaste llegando a lo más profundo de mis entrañas. Y ahí explote, explote en el que te aseguro es el orgasmo más fuerte de mi vida, creo que incluso perdí el conocimiento, pero no te detuviste martillaste mi conchita salvajemente así que lograste encadenar un orgasmo más, yo gritaba y me retorcía como loca, me dejaste muerta.



Pero no paraste, no dejaste de follarme en el baño hasta casi el amanecer, cuando nuestros cuerpos ya no podían más, salí con las piernas temblando y la conchita abierta y llena de semen, salí feliz.

Y me mantuviste feliz y bien cogidita esos tres meses hasta que te fuiste de nuevo.

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Ufff que morbo escribir todo esto...sabes me hice dos pajas recordándolo, espero que tu también te hayas hecho algunas mi amor.

Pues ese es el que recuerdo como el mejor orgasmo de mi vida, pues estaba tan desesperada y caliente que fue como una bomba que explotó al fondo de mi conchita.

Pero recuerdo otro que fue especialmente bueno, quizá el segundo mejor de mi vida.

Fue varios años después de lo que acabo de escribir, cuando yo casi tenía 16 años, en aquel entonces yo vivía con mi mamá en una pequeña casa en tu misma ciudad, le mentimos a mi madre, le dijimos que me ayudarías a estudiar para mi examen fe preparatoria, pero en realidad tu venías 3 veces a la semana a mi casa en las tardes para follarme a tu antojó y yo que siempre he sido tu putita lo disfrutaba al máximo.

Tenía ya como cuatro meses de haber pasado mi fiesta de 15 años, esa noche que me follaste con mi vestido de fiesta y me desvirgaste el culito de paso.

En ese entonces tú eras libre de venir y meterme tu verga en cualquiera de los orificios de mi cuerpo, me arrodillabas en el suelo y me ponías a mamar, me acostabas en la cama y penetrabas con fuerza mi vagina o me ponías en cuatro y sin compasión me rompías el culito, me hiciste tuya mil veces por todos lados, derramaste litros de semen sobre y dentro de mí, me dejabas bien llena. A veces te pajeabas entre mis nalgas ¡cuánto te gustaba mi trasero! no te cansabas de hacerle mil cochinadas y yo siempre gustosa cooperaba.

Sin embargo y pese a que el día que me diste por primera vez por el ano me hiciste venir, la verdad es que el sexo anal no era precisamente mi acto favorito, pero te dejaba hacerme lo que quisieras. Yo solo mordía alguna almohada y resistía con lágrimas en los ojos de las salvajes folladas que le dabas a mi ano.

Hasta ese día, el día que me hiciste gozar como loca con una sodomizacion, creo que en parte fue porque a punta de práctica mi culito se acostumbró, no lo sé, pero sé que desde esa noche, aprendí a disfrutar del sexo anal, tanto que hoy en día me gusta mucho hacerlo así, con frecuencia necesito un pene duro en mi culito y te confieso, que cuando me masturbo casi siempre uno de mis dedos visita mi culito.

Tuviste que confesarme que vivías con tu novia y que de hecho tenías planeado casarte con ella, pero no me importo y nuestras sesiones de "estudio" no se vieron para nada interrumpidas (quiero que recuerdes bien esto más adelante)

A sabiendas de que era tu amante deje que siguieras gozando de mi cuerpo y haciéndome gozar de paso.

Era viernes, sabíamos que teníamos toda la tarde libre, pues mi madre llegaba hasta la madrugada.

Me estuviste cogiendo deliciosamente en los sillones de mi casa, cenamos juntos viendo una película, normalmente te ibas a las 8 o 9 de la noche, pero ese día no estaba tu novia y te pedí que te quedaras, pues así, abrazada a ti me sentía muy feliz.

Estuvimos casi una hora en una cachonda sesión de besos, que nos calentó tanto que de inmediato me monte en ti bajando tu cierre y haciendo de lado mi tanguita, metí tú verga en mi conchita y te empecé a cabalgar, ambos gemíamos y nos besábamos con lujuria.

Quisiste cambiar, así que sujetándome de las nalgas me cargaste, te pusiste de pie, pero yo seguía bien clavada en tu verga y así caminaste a mi habitación.

Que me levantaras sin problemas y caminaras sin dejar de follarme me excitó mucho, pues esa me parecía una increíble muestra de masculinidad de tu parte.

Me acostaste en mi cama y sin salir ni un momento de mí continuaste bombeando mi vagina, hasta que alcanzamos el orgasmo al mismo tiempo.

Era tarde y nuestros cuerpos estaban cansados de tanto follar, así que sin darnos cuenta ambos quedamos dormidos.

Pudimos haber amanecido así, pero nos despertó, por suerte, el ruido de la puerta cuando mi madre llegó.

Ambos nos espantamos, era la una de la madrugada, no había forma de justificar tu presencia en la casa y menos aún que estuvieras en mi cama.

Reaccionamos con velocidad, te escondiste bajo mi cama y yo arregle mi ropa y salí a recibir a mi mamá para evitar que fuera a entrar a mi cuarto.

-¡Que pinta tienes hija! Me dijo mi mamá con cara de burla cuando nos encontramos en la sala y no era para menos, me sentía atontada por el sueño interrumpido, mi cabello y ropa estaban revueltos por la última sesión de sexo y además estaba muy nerviosa.

-Hola mamá, me quede dormida por que estudiamos mucho ¿cómo te fue? Dije intentando distraerla y sonar normal al mismo tiempo.

-Bien hija, me fue bien, estoy agotada, quiero comer algo rápido y acostarme, mañana te juro que no me levanto temprano por nada del mundo.

Esto me tranquilizó si de verdad se acostaba pronto, había menos posibilidades de que te descubriera y podrías irte sin problemas, pero mi tranquilidad se vio pronto interrumpida.

-Oye hija... ¿está aquí el joven?

-no...No, no se fue desde hace varias, horas, dije muy nerviosa ¿por qué?

Mi madre me vio raro, obviamente notó mis nervios - pues te lo pregunto porque su auto sigue estacionado afuera.

¡Maldita sea! ¡Lo había olvidado por completo! ¡Tú maldito auto!

Me dio tanto miedo, que pensé que me orinaría ahí mismo.

-¡Haa! Este...este...es que no pudo arrancarlo...no sé qué avería tuvo...y lo dejó...mañana traerá un mecánico y se lo llevara...dijo que vendría temprano por el...y que...que ¡traería algo de desayuno!... ¡sí! Eso dijo...

Alguien tendría que haberme dado algún premió por la fantástica improvisación que acababa de hacer y para rematar y evitar más preguntas, le propuse que se diera un baño caliente mientras que yo le preparaba la cena.

No sé si se comió la mentira, pero mi propuesta le agradó tanto que se fue directo al baño y no pregunto más.

En cuanto me quedé sola día un muy profundo suspiro de alivio, si bien me calme un poco, mi cuerpo seguía temblando.

Fui rápido a mi cuarto a echar un vistazo y cuál fue mi sorpresa, estabas todavía desnudo en mi cama, riendo a carcajadas en silencio, aparentemente lo que acababa de pasar te parecía muy divertido.

-¡Deja de reírte! Te dije muy molesta lanzándote tu ropa ¡vístete rápido y vete antes de que mi mamá salga del baño!

-Estás loca ¿cómo me voy a ir a estas horas y sin mi coche? Cálmate mari, me dijiste abrazándome, esperemos a que se duerma para pedir un taxi y sirve que pienso como le hago mañana para traer un mecánico y desayuno temprano, y de nuevo empezaste a reír ¡qué buena eres mintiendo! Jajaja

Salí del cuarto muy indignada, pero al llegar a la cocina me estaba riendo pese a que seguía muy nerviosa, pues hasta que mi mamá se acostara seguíamos en peligro.

Preparé algo rápido de cenar mientras mamá se bañaba y tú te mantenías oculto en el cuarto

Escuche a mamá salir del baño, le dije que ya casi estaba la cena, que se sentara en el sillón.

-gracias hija, me grito desde la sala ¿me podrías traer mis pastillas para dormir? Mañana no me quiero levantar temprano.

Esperando que no lo notara yo hice cena para tres, serví su plato y el mío y me dirigí a la sala, mi idea era no despegarme de ella hasta que se fuera a su cuarto para cuidar que no fuera a entrar al mío.

Cuando llegué a la sala, casi grito, mamá que creía que estábamos solas, estaba en el sillón con una toalla amarrada en la cabeza y en ropa interior, era un conjunto negro, se veía muy sensual.

Me dieron nervios y celos, sabía bien que mi mamá pese a su edad tenía un buen cuerpo y tú desde el cuarto podías verla en paños menores y no había nada que yo pudiera hacer para evitarlo.

Mamá ceno tranquilamente, platicamos, yo fingía calma, me pidió que prendiera la tele mientras tomaba su pastilla.
Yo estaba desesperada, te conocía lo suficiente como para saber que estabas oculto saboreando el cuerpo de mi madre con la mirada, pero trataba de parecer normal frente a ella.

Finalmente el sueño y la pastilla la vencieron y se quedó dormida como estaba en el sillón.

-Mamá ¿por qué no te vas a tu cama?

-Mmmmmm no hija hace calor, quiero quedarme aquí un momento, me dijo con voz entorpecida, tu vete a acostar, yo en un rato me voy a mi cuarto.

¡Rayos! Pensé, esto de nuevo complicaba que tú te fueras y no es que yo quisiera que te fueras, por mi estaría contigo todo el día, pero el miedo a que mamá te descubriera era mayor, me urgía que te fueras.

Fui a la cocina solo un momento, para dejar los platos y servirte a ti, pensaba quedarme contigo en mi cuarto hasta que mamá se fuera al suyo y tú pudieras irte.

Pero cuando regrese a la sala... ¡ahí estabas!, ¡seguías denudo viendo a mi madre con morbo, me volviste a ver e hiciste una sonrisa muy malévola!

No se necesita ser un genio para entender lo que pensabas, estabas muy excitado, tu verga dura lo decía claramente, el cuerpo casi desnudo de mi madre te tenía así y estabas pensando en follarme para bajarte la calentura.

La escena me tenía en shock, no se describir bien lo que te sentía, por un lado era indignación y enojo pero por otro el verte así me prendió de inmediato, me quede de piedra sin saber qué hacer.

Sin decir una pablara avanzaste hacía mí y me tomaste del brazo.

-¡no, espera! Susurre preocupada, pero mi cuerpo se dejó conducir por ti y acabe arrodillada entre tus piernas, con tu verga en la boca.

Me sentía muy sucia, mi madre tendida en ropa interior en un sillón, mientras que tú la observabas sentado en el sillón de enfrente, mientras que yo te la mamaba sin poder negarme.

Te observaba a la cara mientras chupaba, tú ni me veías, estabas atento al cuerpo de mi madre mientras que con tu mano guiabas el subir y bajar de mi cabeza sobre tu miembro.

Yo tenía miedo y me sentía incomoda, pero mi boca no dejaba de trabajarte.
Me preocupaba que mamá despertara y viera a su hijita frente a ella chupando un pene. Pero lo que más miedo me daba es que no te conformaras con verla y quisieras hacerle algo, que nos quisieras follar a las dos, me daba miedo porque la idea no me resultaba tan mala.

Francamente la idea me excitaba mucho y sé que a ti también, digamos que solo faltaba que mi madre hubiera estado de acuerdo, porque la verdad si me lo hubieras pedido te habría ayudado.

Pero la realidad es que intentarlo era demasiado riesgoso.

Así que nos contentamos con hacerlo frente a ella dormida, sobre todo tu, que gozaste de mi cuerpo mientras tu mirada se recreaba en el de ella.

Poco a poco loa nervios se me fueron pasando y empecé a disfrutar mucho de la situación, encontrándola sumamente morbosa.

Me estaba gustando mucho subir y bajar mi boca por tu dura verga, sintiendo su calor y saboreando los restos de mis propios jugos en ella, al tiempo que escuchaba la respiración de mi madre muy cerca de mí.

Fuiste todavía más lejos, detuviste mi mamada, me levantaste y me sentaste en la pequeña mesa de centro de la sala, esa mesa que estaba en medio de los sillones.

Me tras besarme de forma muy sensual me pusiste en cuatro sobre la mesa, quedando mis nalgas levantadas apuntando a ti, ambos viendo en dirección a mi madre dormida, que esta vez estaba a poco más de un metro de nosotros.

Me sentí tan sucia, tan perra, cuando pusiste el glande en mi vagina y empezaste a empujar, veía a mi madre, la veía muy bella y sensual, apretaba los dientes para no despertarla y sentía como mi flor se iba abriendo al paso de tu duro tronco.

Iniciaste un movimiento muy lento de mete y saca, alargando el placer y haciendo que fuera más fácil ocultar ruidos que pudieran molestar a mi madre.

Y así despacito, muy despacito me follaste frente a ella, me llevaste al cielo con dos deliciosos orgasmos.

"Mama, mira, mira a tu hijita en cuatro, mira como goza cuando se la cogen frente a ti, mira mamá, él es mi dueño, me hace gozar como loca" pensaba una y otra vez.

Pero el miedo regreso acrecentado cuando sentí que tu pene salía de mi vagina y apuntaba a mi ano, tuve mucho miedo porque no sabía si podría seguir guardando silencio si me follabas así.

Trate de detenerte, te roge con la mirada que no lo hicieras, que nos podían descubrir si se me escapaba un grito muy fuerte, porque era casi imposible para mí no gritar cuando me sodomizabas.

Pero por toda respuesta me giraste poniéndome boca arriba en la mesa tomaste mis piernas y las doblaste hasta que mis rodillas quedaron pegadas a mis hombros e incluso hiciste que yo misma detuviera mis piernas exponiendo por completo mi ano ante ti.

Apreté los dientes cuando pusiste el glande en mi culito, esperando que lo enterraras y me hicieras gritar.

Pero no fue así, tú sabías perfectamente que era peligroso dejármela ir así de golpe.

Así que solo recargaste el glande en mi ano, empujando muy ligeramente al tiempo que llevaste tus dedos a mi vagina y empezaste a masajear mi clítoris.

La sensación fue deliciosa, lo que hizo que me relajara y con ello mi culito casi por sí mismo se fue comiendo la cabeza rosa y dura de tu pene, poco a poco se fue metiendo, sin hacerme nada de daño, por vez primera tu verga me estaba culiando sin dolor y de hecho me estaba resultando delicioso.

Me la metiste toda, pero no te moviste la dejaste adentro y seguiste masturbándome.

Yo estaba en la gloria, así que deje caer mi cabeza hacia atrás, me dedique a gozar viendo a mi madre dormida, la veía de cabeza por mi posición.

Poco a poco empezaste a mover tu pene, matándome de placer, mientras mi pobre madre agotada dormía sin saber que su tierna hijita de solo quince años estaba siendo culiada a pocos cm de ella.

Fue delicioso tanto que a los pocos minutos de eso me vine como loca, me vine por primera vez gracias al sexo anal.

Me cogiste cuanto quisiste frente a mi madre y finalmente cuando te cansaste te metiste al cuarto.

Sintiendo tu semen escurrir por mi ano y con la ropa revuelta desperté a mi madre para que se fuera adormir a su cuarto, estaba tan adormilada que ni hablo solo camino y cerró la puerta tras de sí.

Dormiste unas horas a mi lado y en la mañana te fuiste.

Regresaste unas horas después fingiendo que acababas de llegar y con algo para desayunar.
Mi madre no nos descubrió, no sospecho nada, tras "arreglar" tu auto te fuiste tranquilamente.

Y así continuamos mucho tiempo, follando como locos a escondidas de mi madre.
Bueno amor, esas son las ocasiones en las que recuerdo los mejores orgasmos de mi vida.

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Ya me extendí mucho en todo esto, ya casi llegamos al final de mi historia.

Bueno pues por ultimo quiero terminar de contarte mi aventura con los dos vecinitos del departamento de al lado ¿te acuerdas de ellos?

Como te dije yo tenía 19 años y acababa de llegar a vivir a estado unidos con mi mamá, yo sufría por que no estabas conmigo pero además la gente de este país no me recibió bien, no tenía amigos, casi todos eran groseros conmigo y para variar sufría de mucho acoso sexual por parte de los hombres en la calle.

Casi que mi único consuelo eran el par de chicos del departamento de al lado, unos hermanos de 14 y 13 años que evidentemente estaban muy enamorados de mí y eran bastante amables conmigo.

Tanto que se prestaron voluntariamente a ayudarme a pintar mi casa, lo que desencadeno en un momento sumamente caliente entre los tres, parecía mentira pero estos dos hermanitos me estaban seduciendo muy bien y la cosa pintaba para ponerse mejor, pero tuve la mala idea de involucrarme con su primo y para colmo de males nos descubrieron después de que deje que su primo me cogiera por el culo.

Ahí deje la historia y quiero terminar de contártela.

Salí corriendo del departamento muerta de vergüenza, sentía que había traicionado y decepcionado a mis pequeños amigos.

Me sentía tan mal que me la pase encerrada llorando en mi departamento, sintiéndome una basura, ellos habían sido tan buenos conmigo y yo les había pagado muy mal.

Llore y me arrepentí mucho por mi estupidez, jure que si ellos me perdonaban, sería mejor persona con ellos y haría lo que fuera para compensárselo...lo que ellos me pidieran, no se los podría negar y francamente este pensamiento me puso muy cachonda.

Pase expectante y excitada los días siguientes, esperando que ellos vinieran para darles su "regalito" pero los días transcurrían y no aparecían y la verdad me daba mucha pena ir a buscarlos.
No solo no venían a tocar mi puerta, si no que hasta dejaron de esperarme a diario para abrirme la puerta del edificio, llegue incluso a pensar que ya no Vivian en el edificio, pues ni en los pasillos los podía ver.

Pasaron dos semanas, en las cuales sentí que algo raro pasaba con mis vecinos en general, notaba que me veían raro, como con odio.

Tuve miedo, mucho miedo pensé que en un arrebato de enojo los dos niños habían contado algo sobre mí, estaba realmente preocupada.

Pero finalmente un día al subir a mi piso, me los encontré saliendo de su departamento junto a su madre. Traían cargando una maleta que se veía muy pesada, la madre me ignoro por completo, pero ellos dos me vieron de forma extraña, pensé que era enojo, pero ambos me saludaron con la mano al pasar a mi lado, dejándome muy confundida.

Entre a mi departamento, pensando que quizá se irían de viaje, pues estábamos justo en medio de un periodo vacacional.

Renunciando a la posibilidad de que fueran a mi casa a ayudarme a pintar, decidí terminar yo sola el trabajo.

Así que me puse a pintar el cuarto de mi madre.

Me sentía rara, excitada, sola, los extrañaba, mientras pintaba, me llegaban recuerdos fugaces de las cosas que habían pasado con ellos, de nuevo me sentí una estúpida por lo que hice y haber arruinado la oportunidad que se me había presentado con ellos.

Recordando sus pequeños cuerpos musculosos, el cómo sus vergitas se marcaban sobre sus pantalones, empecé casi sin querer a hacerme una delicada paja

Cuando tocaron a mi puerta.

Se veían serios y nerviosos, cuando los vi me puse igual de nerviosa.

-Hola, les salude con un hilo de voz.

-hola, saludaron a coro, pero ninguno se atrevía a mirarme a los ojos.
Pasaron unos segundos de incomodo silencio.


-señorita, dijo al fin el más pequeño, que era el más aventado de los dos, ¿ya termino de pintar su casa?

No niños...no he podido pintarla, y era verdad había suspendido mis trabajos en el departamento debido a que los había estado esperando.
-¿quiere que le ayudemos a terminar? Pregunto de nuevo el pequeño con inocencia.


La pregunta me tomo por sorpresa por dos cosas, la primera es que no esperaba que después de lo que paso quisieran ayudarme y la segunda cosa es que me habían interrumpido en medio de una pajita, justo pensando en ellos...así que ese "le ayudamos a terminar" para mi tenía un doble sentido.

-si nenes, me encantaría que me hicieran terminar, les dije con una sonrisa perversa y en doble sentido, aunque claro que ellos no entendieron esto.

Pasaron nerviosos a mi casa, en realidad ya solo faltaba terminar de pintar mi cuarto y siendo que ellos eran muy veloces, estaba segura de que en menos de una hora estaría finalizado el trabajo.

-señorita, me dijo el mayor con voz muy baja y luciendo a terrado, su mirada en el piso y los puños apretados.... ¡tenemos que hablar!

Me lo dijo en un tono un tanto abrupto, lo que me dejo impactada y sin habla, espere a que dijeran algo, pero seguían en silencio.

-....si....es cierto, les dije...creo que hay cosas que debemos aclarar...díganme...
Silencio, silencio sepulcral durante varios segundos.

Como era de esperarse fue el menor el que al fin se atrevió a hablar.
-¿verdad?... ¿verdad que usted no es una puta? Lo dijo casi gritando de los nervios y con los ojitos hechos agua.

-.... ¿que...que? Pregunte muy confundida, no me podía creer lo que escuchaba
El pequeño guardo silencio de nuevo, un par de lágrimas le rodaron por las mejillas.

-¡eso dicen todos! Dijo el mayor con enojo, eso dice mi primo y mi mamá y los vecinos...que usted es una puta...pero no es cierto ¡no es cierto!

Valla así que el primo enojado por como lo había estado rechazando estuvo hablando a mis espaldas...y el muy cabron que se fingía interesado en mí y yo de estúpida le deje follarme por detrás

- no niños, no lo soy, dije tratando de aparentar calma...es solo que estoy muy sola y no sé qué hacer y su primo se aprovechó de mí, perdónenme, de verdad perdónenme, ustedes han sido mis únicos amigos, solo ustedes han sido buenos conmigo...soy una tonta perdónenme

Y me lance a llorar, note que al verme así su enojo desapareció y se acercaron a mí, abrazándome entre los dos, el pequeño y yo seguimos llorando por algunos minutos, les devolví el abrazo hasta que nos calmamos los tres.
La verdad fue un momento muy bello y emotivo, deje de sentirme sola en este nuevo país.

Yo era la que tardo más en calmarse, así que ambos me llevaron al sillón, esperaron varios minutos, mientras que me acariciaban los hombros, sentado cada uno a un lado mío.

Cuando al fin me calme, me dijeron que no me preocupara, que ellos me querían mucho y me querían ayudar a estar feliz, que les pidiera lo que fuera, incluso me dijeron que me quedara sentada mientras ellos terminaban de pintar.

No dije nada, me dejaron en el sillón y empezaron a mover los muebles de mi cuarto.

Cuando al fin me tranquilice entre al cuarto con ellos.

- niños, de verdad gracias por todo lo que hacen por mí, no sé cómo pagarles, en serio pidan lo que quieran y yo se los daré, eso lo dije desde el fondo de mi corazón.

La verdad que muchos hombres adultos tendrían mucho que aprender de estos dos muchacho que apenas a los 13 y 14 tenían a una chica de 19 dispuesta a entregarles lo que fuera, a punta de amor y cuidados me habían logrado seducir por completo.

Ellos dudaron un momento, si bien me habían dicho que me querían y me cuidarían, seguían siendo dos pequeños adolecentes calientes y no iban a dejar pasar una oportunidad así.

-señorita...quisiéramos pedirle algo... ¿podría de nuevo vestirse como le pidamos?
Me dieron mucha ternura.


-claro nenes hermosos, les dije en tono lujurioso, es más aprovechando que ese es mi ropero, pueden ustedes elegir como me quieren vestida.

Con mucha alegría ambos corrieron a mi ropero y empezaron a ver mi ropa, tratando de elegir algún conjunto, pero me di cuenta de que les daba pena decirme que usar, así que les propuse un juego.

-miren, hagamos esto me saldré del cuarto a servir bebidas, ustedes escojan que ropa me quieren ver puesta y déjenla sobre la cama, cuando lo hayan hecho salen del cuarto, yo entrare a cambiarme y les hablare cuando este vestida ¿les parece?

Muy emocionados contestaron que sí, así que me di la media vuelta y salí del cuarto.

Tardaron bastante, yo también estaba emocionada, así que me desespere y les grite que se apuraran, me contestaron que no se podían decidir.

- no se preocupen les dije divertida, escojan algo y si no les gusta me puedo volver a cambiar cuantas veces me lo pidan, se lo han ganado.

-¡¿de veras?! Contestaron emocionados.

-claro que sí pero no se tarden más

Unos minutos después finalmente salieron del cuarto muy sonrientes.

Les dirigí una pícara mirada y entre al cuarto, la verdad me sentía muy emocionada y contenta con este juego, pero sobre todo excitada.

Sobre la cama habían dejado un vestido veraniego, se trataba de una prenda informal, color verde claro, de nylon y muy corto, tanto que de hecho no me atrevía a salir con él a la calle, así que supongo que ellos lo escogieron pues no me habían visto con el nunca.

Me quite el sostén pues la tela se pegaba tan bien a mi cuerpo que quise que adivinaran mis pezones y me puse el vestido, el cual se ceñía a mi cuerpo como si fuera una segunda piel, el vestido solo me cubría hasta medio muslo así que me puse crema en las piernas para que se me vieran más bonitas y me quede descalza, pensé en quitarme la pantaleta, pero decidí que iría mas de a poco, me vi en el espejo y me veía muy atractiva, mis caderas se marcaban muy bien y que decir de lo rico que se me veía el culito, sin duda estaba a punto de darles un excelente espectáculo a estos nenes.

Superando el pudor me atreví a salir a la sala y de inmediato fue claro lo mucho que les gustaba como me veía, pues pegaron un salto del sillón por la impresión que les cause.

-¿cómo me veo chicos? Les pregunte mientras giraba sobre mi eje para que no perdieran detalle de mi cuerpo.

-wooowww es usted hermosa señorita María, dijo el mayor, de reojo vi como sus pantalones se abultaban mucho en sus entrepiernas lo que me dio mucho gusto.
-¿quieren que así me quede? ¿O probamos otra ropa? Pídanme lo que quieran nenes, que yo me quedare como ustedes gusten


Ambos tragaron saliva, seguían de pie y no atinaban a hacer o decir nada.

-¿se puede quedar así un momento y luego cambiarse?

- claro que sí, lo que ustedes digan
-si quiere se puede quedar así en lo que pintamos una pared y luego se pone otra cosa.


- de acuerdo, les dije divertida

Entramos al cuarto y se pusieron manos amamos la obra, tratando de disimular sus miradas de lujuria, yo los veía contenta recargada en la puerta.

-hagámoslo como la vez pasada, señorita, usted pinte la parte de abajo y nosotros lo demás.

-jajaja, no pude callar mi risa, pero que listillos me salieron, pensé, desde el principio habían planeado no solo ponerme ese vestido, sino que además me querían ver arrodillada con él.

-Mmmmmm no se pequeños, creo que si hago eso, ustedes me van a poder ver la colita, les dije con voz de niña inocente.

- no señorita ¿cómo cree?

De nuevo me destornille de risa, su plan era tan tonto e inocente que me dio ternura.

-¿seguros que no me van a ver?

-no, se lo prometemos.

- bueno, confió en ustedes chicos, les dije y avance hasta quedar entre los dos, tome una brocha y me puse a pintar, parando más nalgas.

Para mi sorpresa los dos trataron con todas sus fuerzas de cumplir su promesa, pero en más de una ocasión vi como forzaban sus ojos para verme con el rabillo del ojo, lo cual me divertía mucho.

Se los quise poner más fácil, así que alegando que así estábamos muy pegados y nos estorbábamos, me fui a la pared de enfrente, pero esta vez, descaradamente me puse en cuatro parando bien las nalgas, dándoles la espalda, ofreciéndoles el espectáculo de su vida.

Obviamente podían ver debajo del vestido, mis nalgas en cuatro cubiertas por un pequeño tanga negro, seguro hasta el contorno de mis labios mayores queda ante ellos.

La reacción fue inmediata, de la sorpresa hasta tiraron el bote de pintura.

-rápido limpien eso, les dije más divertida que molesta. Sus caras eran un poema, parecían estar en el cielo.
De nuevo los dos quedaron paralizados, así que avance hasta ellos, con el pretexto de limpiar el piso, pero no me levante camine sensualmente en cuatro hasta ellos, como la perrita hambrienta que era.


Obviamente esto les excito todavía mas, me quede arrodillada entre ellos, tome estopa y me puse a limpiar moviendo las nalgas a los lados, ellos seguían en completo silencio, finalmente no pude más con las ganas y decidí actuar.

- oigan, ayúdenme a levantarme, dije al tiempo que lanzaba un brazo en dirección de cada uno, en un movimiento para que ellos me tomaran de las manos, pero eso no ocurrió, tal como lo esperaba el estupor en el que estaban no les permitió reaccionar de tal manera que mis dos manos continuaron un movimiento descendente, fue muy rápido, para que no les diera tiempo a pensar y así fingiendo un accidente, mis dos manos acabaron agarrando ambas vergas y le dieron un par de ricos apretones.

Fue delicioso sentirlas duras como metal, muy, muy calientes y deliciosas.
Ambos gimieron con sorpresa, mientras me ponía de pie sin dejar de darles apretones.


Yo casi me vengo sintiendo esas dos vergitas palpitando y mojando mis manos.

-¡¿qué es esto?! ¡Hay perdónenme! Fue un accidente, ¡hay! ¡¿Pero por qué están así?! ¿No quedamos que no me iban a ver?

Ambos quedaron sentados en el suelo, con la cara desencajada de placer.
Riendo me levante, pese a su estupor los dos voltearon de inmediato a verme la tanga bajo el vestido, viendo mi panochita buen marcada y mojada.


- que mal niños, son unos sucios, apúrense a limpiar todo, dije y salí a sentarme al sillón.

Asustados y apenados se pusieron a limpiar rápidamente.

-pe...perdónenos señorita, dijeron cuando terminaron de limpiar, se veían claramente avergonzados, los dos tapaban con sus manitas grandes manchas en sus pantalones, obviamente habían eyaculado -...ya...ya nos vamos.

-pero si no hemos terminado, no los voy a dejar ir hasta que todos terminemos, dije es nuevo en doble sentido. Yo aquí los espero, vallan a terminar esa pared y escojan la ropa con la que me quieren ver ahora, apúrense.

Sorprendidos, pero contentos corrieron al cuarto y muy rápido acabaron la pared, y un par de minutos después me hablaron diciendo que ya habían escogido mi nuevo atuendo.

Salieron del cuarto y de nuevo emocionada entre a ver que me habían preparado. De nuevo me dio un ataque de risa cuando vi que esta vez habían escogido un traje de baño de una sola pieza.

Les invite a entrar y parecía que se morían del infarto cuando me vieron y más aún cuando de nuevo me puse en cuatro para pintar.

Así continuó el juego, ellos terminaban una pared y me escogían un nuevo atuendo, el tercero fue un vestido blanco, esta vez me subí a una banquillo con el pretexto de que se me cansaban las rodillas y ahora yo haría la parte de arriba y ellos la de abajo, momento que no desaprovecharon para verme las nalgas y la panocha por debajo del vestido.

El ambiente era lo más caliente posible, los tres jadeábamos de lo muy excitados que estábamos.

En realidad yo no pintaba nada, me limitaba a exhibirles mi cuerpo por algunos minutos y luego salía del cuarto para que ellos terminaran la pared y escogieran un nuevo atuendo.

Ya solo faltaba una pared ¿que iban a escoger? Al salir del cuarto les dije guiñándoles un ojo

-miren aquí hay más ropa, abrí un cajón, el cajón donde guardo mi ropa interior y salí sonriente.

-¿está segura que se va a poner lo que sea? Me preguntaron desde adentro titubeando.

-claro niños, se los prometo.

Tras algunos cuchicheos nerviosos salieron del cuarto riendo.

-no se valla a enojar

-claro que no niños no se preocupen, cerré la puerta tras de mí y para mi sorpresa sobre mi cama había una playera café holgada y un tanga blanco, el tanga más pequeño que tenía por cierto.

Cada vez me desnudaban más estos nenes.

Les llame una vez que me cambie y de verdad que los pobre se veían ya bastantes desesperados.

Esta vez ya no se molestaron en fingir que no me veían mientras pintaban, pero yo no les dije nada, solo estaba planeando como seguir, y tuve una buena idea.
Cuando al fin terminaron de pintar todo el cuarto, les dije que se sentaran un momento en la sala, para platicar, por supuesto que no me cambie tal como estaba en tanga y playera me senté con ellos.


Los dos se veían a punto de estallar.

-gracias chicos de verdad me ayudaron bastante.

-no fue nada señorita...la pasamos muy bien con usted.

-si claro seguro les encanto verme así ¿no pillines?

Ambos rieron nerviosamente.

- creo que mejor nos vamos, dijo el menor

-de eso nada, les conteste con autoridad -¿apoco creen que los voy a dejar ir así? Dije señalando sus erecciones.

Ambos avergonzados se trataron de cubrir.

- no se avergüencen, es normal que teniendo una chica así con poca ropa frente a ustedes tengan una erección, no me asusta y de hecho les confieso que yo también estoy excitada, ambos me vieron con sorpresa,- pero si salen así de mi departamento harán que los vecinos sigan diciendo que soy una puta ¿quieren eso?

-por supuesto que no señorita

-buen pues debemos esperar a que sus penes se calmen para que se puedan ir.

-pero señorita usted es muy bonita...y su cuerpo es maravilloso, no nos podemos calmar así de fácil.

Bien, pensé, las cosas se van encaminando muy bien.

-¿pues entonces que podemos hacer? Les pregunte fingiendo inocencia.
Tras dudarlo un poco fue el pequeño el que se atrevió a proponer una solución.


-si usted me da permiso, puedo pasar a su baño y calmarme.

-¿cómo te vas a calmar?...silencio de nuevo, -¡haaaa! Ya se te vas a hacer una paja ¿verdad?

Rojo como tomate y viendo el piso el chico asintió

- ¿en qué vas a pensar mientras lo haces?

-en usted, dijo el mayor tomando valor, siempre pensamos en usted cuando lo hacemos.

Muy excitada pero como si fuera cualquier cosa les pedí más detalles sobre ello, les costó pero al fin confesaron que todas las noches ambos se pajeaban hablando sobre lo mucho que les gustaba mi cuerpo.
Ahí estaba mi oportunidad.


-¿de veras les gusto tanto? Pues bueno como han sido muy buenos conmigo les daré un premio, dejare que se masturben ahí donde están y esta vez no tiene que imaginar nada, pueden verme lo que quieran ¿qué les parece?

Por supuesto que estuvieron de acuerdo, les ordene que se quitaran los pantalones y valla que me gusto verlos desnudos sus cuerpos jóvenes, musculosos y lampiños se me antojaron de inmediato.

Dos vergas pequeñas, como de 11 y 13 cm, pero eso si súper duras, se veían deliciosas.

Ellos desnudos de la cintura para abajo ante mí, yo solo con un tanga y la camiseta, el momento era delicioso.

Sin tener que decirles nada, ellos solos tomaron sus vergas e iniciaron un sube y baja bastante rápido, vi que no durarían mucho, así que les ordene que lo hicieran despacio.

-señorita ¿podría sentarse con las piernas abiertas?

Me senté a la orilla del sillón y abrí las piernas lo más que pude.

- ¿así les gusta? Pídanme lo que quieran nenitos, hare lo que sea para ayudarles a calmar esas vergitas ricas, ¡no se vallan a venir hasta que yo les ordene!
Los dos asintieron sin dejar de ver como el tanga se metía entre mis labios mayores.


Yo estaba tan caliente que mi cuerpo entero se retorcía, mis manos comenzaron a acariciar mis piernas y pechos, mis piernas se abrían y cerraban.

-señorita por favor voltéese, queremos verla por detrás...

Yo estaba para complacerles, así que rápidamente me gire, arrodillada sobre el asiento del sillón y mi pecho en el respaldo, abrí las piernas y pare las nalgas, los pobre gemían ante tal espectáculo.

Me gustaba sentir sus miradas devorándome, pero no podía ver sus penes así que les dije que prefería volver a la posición anterior.
- ya no aguantamos señorita ya nos vamos a venir.


-¿seguros nenes? ¿Quieren ver algo más para que se pueda venir rico?

-Siiii por favor señorita, por favor enséñenos su vagina.

-Acérquese les ordene, ambos se arrodillaron junto a mí, abriendo las piernas lo más posible hice a un lado el tanga, exponiéndoles mi dulce almeja bien mojada y abierta.

-wooowww señorita, es la cosa más hermosa que haya visto en mi vida, dijo jadeando en mayor.

-pues véanla bien pequeños, es toda suya
Sus manitas le daban con furia a sus vergas y en pocos segundos, ambos se vinieron viéndome la vagina.

Ante ese espectáculo debí masturbarme yo también, así que ellos continuaron con sus pajas.

-acerquen más sus caritas nenes, véanme bien, vean como soy una putita buena...Siiii...Siiii véanme como me doy placer.

Estuvimos así un buen tiempo, yo me masturbaba con sus caritas a pocos cm de mi concha, mientras que ellos no dejaban de verme y masturbarse.

-señorita es hermosa, que rica vagina tiene, huele delicioso.

- pues huelan bien nenes, respiren el olor de mi vagina puta...acérquense más...más....maasssssss.

Me vine como loca, en un muy necesario orgasmo, en medio de las convulsiones de mi cuerpo sujete sus cabezas con las manos y los obligue a pegarse a mi vagina.

-hoooooo....Siiii...asiiiiii....saquen las lenguas.

Les ordene a gritos, ellos me obedecieron y así tallándome contra sus caras y lenguas mi orgasmo se alargó magníficamente.

Cuando me acabe de venir les había dejado las caras completamente untadas de mis jugos

-hayyy....niños que rico fue, gracias me gustó mucho... ¿a ustedes les gusto?
- si...si señorita, que rico sabe su vagina.


-¿de verdad les gusto su sabor?

-claro es delicioso

-pues sigan chupando nenes...chúpenme la conchita sé los ruego.

Y ahí empezó la locura total, uno por uno me mamaron la vagina, sin dejar de masturbarse, se tomaban turnos para beber mis jugos, siguiendo al pie de la letra mis instrucciones, mordían mis labios, succionaban mi clítoris, hundían sus lenguas en mi cueva...ufff sus boquitas eran una fuente inigualable de placer, me olvide incluso de atenderlos, solo me centre en recibir sus mamadas.

Sabes amor, fue una cosa deliciosa, ahí te entendí, tener a esos dos pequeños inocentes dándome tanto placer, fue una locura.

Los dos mamaron sin rechistar hasta que sus boquitas quedaron agotadas y aún así siguieron mamando.

Me di cuenta que quien lo hacía mejor era el pequeño, su lengüita se movía con más soltura que la de su hermano.

Así que decidí dejarlo a el trabajarme la vagina, me puse de pie entre los dos con la cabeza del pequeño pegado a mi concha, me separe las nalgas y le pedí al mayor que le diera lengua a mi ano.

Él no se negó y así por segunda vez en mi vida tenia a dos hermanos mamando mi vagina y culo al mismo tiempo...así como cuando julia y Ricardo me lo hicieron tantos años atrás.

Me hicieron venir incontables veces, acabe rendida en el suelo de tanto placer.
Ellos habían disfrutado tanto como yo, no sé cuántas veces se habrán venido, pero dejaron dos claros charcos de semen en el suelo.


Tuvimos que descansar un momento, los tres desnudos comimos juntos.

-señorita María todo esto fue genial, nos gustó mucho, pero queremos pedirle otra cosa.

-díganme niños ¿qué quieren? Dije yo excitada por la idea de continuar con el juego y ver que proponían ahora.

-¿podría?.... ¿podría chuparnos el pene?

-hayyy nenes que atrevidos me salieron heee...creo que eso es mucho pedir la verdad, dije fingiendo que no estaba por demás loca por comerme esas vergitas, que ya estaban de nuevo bien paradas.

-pero no es justo...nosotros ya la estuvimos chupando mucho tiempo....no sea mala.

-jajaja pobrecillos nenes, no se preocupen tienen toda la razón, es justo que les mame las vergas, vengan corazones les juro que les va a encantar.

Los senté juntos en el sillón y me arrodille entre ellos.

De verdad que se me hacía agua la boca al ver esas vergas chiquitas pero muy lindas.

Tome una con cada mano y las explore a conciencia, eran muy similares entre sí, comencé a masturbarlos viendo cómo se retorcían de goce.

Finalmente me incline ante la verga del pequeño, él era el que mejor había mamado mi panocha y como premio se la iba a mamar a el primero.

Le di un par de besos en la punta y la engullí entera, pues al ser pequeña me cupo sin problemas en la boca, sabia delicioso, una verga virgen con restos de semen, era suculenta, mi lengua la enrollo y le dio golpes a la cabecita, a los pocos segundos el niño se descargó en mi boca.

Pase de inmediato mi boca a la vera de su hermano y le di el mismo tratamiento, el tampoco aguanto mucho y así me bebí la leche de ambos.
Pero ambas vergas seguían en pie de guerra, así que de las trabaje como desesperada, mi cabeza iba de una verga a la otra, mamando y bebiendo el semen de los dos.


Fue increíble, su elixir me embriagaba, ninguno aguantaba mucho tiempo, una y otra vez me dieron su semen a beber, parecía que no tenía fin, su resistencia era increíble.

Debí haber bebido al menos medio litro de semen esa tarde.

Finalmente me rogaron que me detuviera, mi podían mas, sus penes estaban al fin agotados sin una gota de leche.

Tanto mamarles me hizo necesitar de nuevo sus atenciones.

Muy gustosos aceptaron mamar mis tetas al mismo tiempo, de vez en vez mientras unos chupaban, yo besaba de lengua al otro.

Les enseñe a masturbarme al mismo tiempo, sus deditos se coordinaban muy bien entrando y saliendo se mi vagina. Me dieron más lengua en la almeja y en el culo.
Finalmente después de tres orgasmos más quede igual de rendida que ellos.
Salieron muy sonrientes de mi departamento y yo también quede muy satisfecha y feliz.


Me prometieron ir al otro día y dijeron que traerían una sorpresa.
Pase el día siguiente esperándolos, me dije que para cómo iban las cosas seguramente ambos me terminarían follando, la idea me espanto un poco, pero me excitaba al mismo tiempo.


Llegaron al atardecer, cuando abrí la puerta quede sorprendida pues venían vestido muy formalmente, bañados y perfumados, me reí y los hice pasar.
Traían un pequeño paquete


-es un regalo para usted señorita.

Cuando lo abrí quede boquiabierta se trataba de un elegante vestido negro de cóctel.

-queremos que se lo ponga y saldremos a cenar, nosotros pagamos.
-¿pero cómo? Les pregunte.


- no se preocupe, pasamos las vacaciones trabajando con un tío, juntamos dinero para comprarle el vestido y llevarla a cenar.

Conmovida hasta las lágrimas los abracé y bese en la boca con amor.

-son tan lindo niños ¿cómo podría pagarles?

- primero queremos que nos deje de decir niños

-de acuerdo chicos nunca más les diré así... ¿qué más quieren?

-se lo diremos después, ¡vamos a cenar!

Estaba q punto de hacerlo, pero pensé que no era buena idea que me vieran salir con ellos, todos arreglados y no quería que gastaran más dinero en mí.
Así que les dije que no deberíamos salir así.


-hagamos esto chicos, vuelvan en dos horas, estaré arreglada y yo les preparare una roca cena...además de que también les daré un regalo.

Vi que se decepcionaron un poco, pero entendieron que salir juntos era peligros, así que salieron del departamento.

Corriendo emocionada me di un rápido baño, me maquille y peine, me puse un conjunto negro a juego con el vestido y finalmente me vestí con su regalo.
Al verme en el espejo me vi de verdad hermosa.


Llame a un restaurante italiano y pedí una lasaña junto a una botella de vino.
La comida llego justo a tiempo, puse la mesa, encendí unas velas y que quede esperando a mis dos pequeños amantes.


Cuando llegaron, se sorprendieron mucho de cómo me veía y de cómo había arreglado la casa.

Tuvimos una deliciosa cena romántica, platicamos, reímos, bailamos la pasamos muy bien.

Solo yo tome vino el cual se me subió rápido a la cabeza.
Se estaba haciendo noche, era hora de pasar al postre, pero cuando estaba a punto de proponerles sexo ellos me sorprendieron de nuevo.


-señorita, usted nos gusta mucho y le queremos pedir algo

-díganme, saben que a mí me pueden pedir lo que sea.

-¿quiere ser nuestra novia?

De nuevo no pude si no llorar por lo tiernos que eran.

Por toda respuesta los vece apasionadamente a los dos.
-claro que si mis amores.

Mira que giros e la vida, ahora era tocar lo que tenía un par de novios menores de edad, así como tu conmigo

Los estuve besando con mucho amor por bastante tiempo, sus lenguas jugaban torpemente con la mía, primero una y luego la otra.

-¿amores quieren su postre? Les dije cuando los tres ya jadeábamos de lo calientes que estábamos.

-¿qué hay de postre?

Les tome de la mano y llevándolos a mi cuarto les dije
-vamos a hacer un sándwich delicioso de postre amores.


Boquiabiertos se dejaron conducir a mi cuarto, esta vez habían entendido claramente el doble sentido de mis palabras
Guiados por mí entramos a mi habitación, la iluminamos con algunas velas, me pare frente a la cama y les ordene desnudarse.
De nuevo debo aclarar que sus jóvenes cuerpos me excitaban mucho, lampiños y musculosos, era la primer vez que los veía totalmente desnudos y me encantaba, le pedí que me quitaran el vestido, pero que lo hicieran sensualmente, avariciando y besando cada parte de mi cuerpo que fueran descubriendo.

El grande se paró detrás de mí y el pequeño al frente, mientras el grande desasía el nudo del vestido en mi espalda el pequeño se lanzó a comerme la boca deliciosamente, nuestras lenguas se enroscaban y jugaban.

Cuando deshizo el nudo el grande fue bajando el vestido mientras su lengua lamia mi nuca y fue bajando por mi espalda estremeciéndome con esa suave caricia.
Al notar mi torso desnudo las manos del pequeño se fueron a mis tetas mientas me mordía los hombros... ¡dios! Me estaban volviendo loca.


El grande ya se había arrodillado y sujetándome de las caderas bajo el vestido por completo y se puso a manosearme las nalgas, las mazaba con fuerza mientras las lamia, el pequeño no se quedó atrás y se puso a mamarme las tetas mientras sus manitas acariciaban mi mojada almeja por sobre la tanga.

Se tomaron su tiempo uno en mis nalgas y el otro en mis pechos, mientras sus manitas me acariciaban por todos lados.

Yo estaba de pie solo con unas medias y tanga de encaje, con las piernas separadas y los ojos cerrados, gozando con estos dos nenes que me estaban haciendo el amor lenta y deliciosamente.

El grande parecía no tener ningún plan de separarse de mis nalgas, así que el menor dio el siguiente paso, arrodillado me bajo el tanga y su boca bajo por mi estómago hasta llegar a mi vagina, la cual mamo con mucho amor.
Al verme sin el tanga el grande separa mis nalgas y su lengua se escurrió hasta mi culo.


Los dos me agarraban de las caderas y se dedicaron a darme placer con sus lenguas ricas en mis dos agujeros.
Yo subí una pierna a la cama para facilitarles el trabajo y con cada mano tome sus cabecitas apretándolas contra mí y jugando con sus cabellos.


-así mis amores, así...haaaa....Siiii...cómanme Todita...ufff....huuggg....haaaaa...que rico...no paren hermosos....no...Haaaa...no paren.

Sus boquitas eran dos máquinas de placer infatigables, no se detenían por nada del mundo.

Perdí la cuenta de cuantos orgasmos me dieron, y no pararon hasta que caí rendida en la cama.

-que rico lo hicieron...déjenme descansar un poco amores.

Ellos se acostaron a cada lado mío e ignorando mi petición de darme descanso cada uno tomo una de mis tetas y se pusieron a chuparlas, muy despacito, como dos bebes mamando.

Yo sentía delicioso y más cuando sus manitas bajaron a mi almeja y cada uno metió un dedo.

Tomando fuerzas de la flaqueza les instruí en como debían masturbarme, uno me metía despacio dos dedos en la vagina mientras el otro le daba masajes a mi clítoris, esto más sus bocas en mis pezones me llevaron de nuevo al paraíso.

No me quise quedar atrás así que tome sus vergas con cada mano e inicie una lenta paja.

Así los tres gemíamos y nos retorcíamos de placer en la cama.

No tardaron mucho en venirse, mojando mis muslos con su caliente esperma, pero claramente esto no era ni el principio, ni se inmutaron y continuaron como si nada atendiéndome, y sus vergas nunca perdieron nada de dureza así que las seguí masturbando.

Sintiendo que estaba a punto de venirme de nuevo, acelere los movimientos de mis manos y los tres nos venimos juntos, yo estaba ya al borde del desmayo, pero ellos seguían como si nada.

Tuve por primera vez en mi vida miedo de no poder aguantarle el ritmo, a estos nenes, nunca me había pensado incapaz de dejar a un hombre rendido y satisfecho hasta ese día.

Sudorosa y jadeante quede sobre la cama, ellos que ya habían perdido toda la pena de estar conmigo, no se preocuparon en lo más mínimo en dejarme descansar.

El grande puso una almohada bajo mi cabeza y se sentó en mi pecho, poniendo su verga en mis labios, entendiendo que no me darían tregua abrí la boca y deje que su muy dura macana me fuera llenando la boca.

No era muy grande, así que no tuve problemas en comerla entera, no podía ni mamarla bien debido al cansancio, pero bastante poco le importo al nene que moviendo las caderas me follo la boca como loco.

Apenas un par de minutos después descargo en mi garganta su semen caliente, se quitó de su lugar y el menor lo sustituyó y me follo la boca también, tampoco aguanto mucho y me bebí su leche.

Ya se habían venido 3 veces cada uno, pensé que ya podrían querer un descanso, pero para mí horror en cuanto el pequeño se quitó de nuevo el grande se subió.

Perdí por completo el control de la situación, ellos hicieron lo que quisieron con mi boca, follandola sin contemplaciones.

Yo solo estaba ahí recostada con la boca abierta, mientras ellos se sentaban en mi pecho y me la follaban con sus vergas, yo solo hacia un movimiento de succión y les dejaba hacer, dejaron las sutilezas de lado y empujaban con fuerza y lujuria contra mi boca, mientras que el otro chupaba mis pechos y metía los dedos en mi vagina y ano.

Después de darme a beber su semen cada uno una vez más, hicieron trampa y en cuanto sentían que el orgasmo se acercaba, cambiaban de lugares, alargando más y más en placer de ambos y ya no solo mi boca pues también usaron mis tetas para pajearse varias veces e incluso recibieron su dosis de semen.
Estuvieron así casi media hora, nadie decía nada ellos por estar gozando como locos solo gemían incoherencias y yo porque mi boca estaba constantemente llena con una verga.


Para la última venida tuvieron una idea de lo más loca, les costó acomodarse, pero finalmente lograron una posición en la que las dos vergas entraban en mi boca al mismo tiempo.

Ahí sí que me costó aguantarlas, pues las dos juntas eran más gruesas que cualquier verga que hubiera chupado antes.

Sentía que mi mandíbula se desencajaba por abrir tanto la boca y sus cuerpos prácticamente sobre mi cara me sofocaban.

Empecé a patalear y a tratar de quitarlos, pero mis fuerzas eran pocas y ellos dos estaban gozando mucho como para preocuparse por mi suplicio.
Sus penes totalmente duros me removían el interior de la boca, mi lengua quedo atascada entre los dos glandes, me lastimaban, me ahogaban y nada podía hacer para detenerlos.


Trate de calmarme y dejarlos hacer pero de verdad me estaban matando.
Por fortuna la posición en algún momento les resultó incomoda y salieron de mi boca.


-haaaa....chicos casi me matan, por favor les ruego que no lo vuelvan a hacer así.
Me miraron preocupados, pues de verdad que los pobres no se habían dado

cuenta.

Ambos estaban arrodillados a cada lado de mi cabeza, así que les propuse coordinarse, de tal manera que yo giraba un poco la cara hacia uno de ellos para que metiera su pene en mi boca un rato, la sacaba y volteaba a ver al otro para recibir su pene.

Ellos pellizcaban mis pezones mientras tanto.
Estuvimos así hasta que se vinieron de nuevo, esta vez en mis mejillas y frente.


-basta se los suplico basta por favor, les roge al borde sé las lágrimas y es que de verdad ya no podía más.

-no señorita usted nos prometió que nos daría todo, y queremos seguir haciéndole el amor, este es nuestro sueño y no queremos parar.

Me dijeron con miradas llenas de morbo

Estaba a su merced, para variar de nuevo jugaba el papel de la sumisa putita que desde niña me hiciste.

Tratando de escapar me acosté boca abajo, así ya no usarían mas mi boca la cual estaba agotada, pero no fue buena idea.

El pequeño se sentó en mis muslos y comenzó a darle un fuerte masaje a mis nalgas, con ayuda de su hermano me pusieron una almohada bajo la cintura poniendo mi culo en pompa, ambos vorazmente se lanzaron a jugar con mis nalgas, cada uno mordía y lamia una nalga, me las dejaron llenas de moretones y marcas de mordidas.

Me rendí, me di cuenta de que me seguirían usando hasta agotarse, así que no opuse resistencia y me dispuse a disfrutar de lo que fuera que me hicieran.
El pequeño se montó sobre mí y torpemente dirigió su vergita dura u rica a mi vagina, estuvo tallado la cabeza contra mis labios matándome del placer, pero no atinaba a entrar, así que yo misma dirigí con mi mano su cabeza y al fin logro penetrarme.


Fue una sensación rara, pues si bien me gustó, su verga era muy chica como para hacerme disfrutar a plenitud, pensé que para él sería lo mismo, creí que su verga no sería apretada y no le gustaría, pero no fue así, el pequeño se movía como se demonio.

-Siiii....señorita....que rico....que rico es meter mi pene en su vagina...huyyy...Siiii...esto es el cielo, le gritaba a su hermano.

Tal cual lo hicieran con mi boca en cuanto sintió que estaba por venirse se levantó y dejo que su hermano me montara.

El grande no tuvo problemas para atinar a mi entrada y su verga un poco más grande me daba más placer.

-huyyy...huyyy...huyyy que delicia...señorita esto es lo mejor del.
Mundo...haaaa...Siiii.

Yo solo paraba las nalgas y los dejaba hacer.

Y así de nuevo se turnaron por mucho tiempo dándome fuertes embestidas en mi Conchita.

Cuando el grande tomo su tercer turno, debido a lo desesperado de sus movimientos, sin darse cuenta y de un solo empujón me la clavó entera en el culo.
-diooossssss nene me estas culiando...me estas culiando....sigue papacito sigue, grite muerta de lujuria.


Esto le debió excitar mucho pues se vino de inmediato en mi culo, cayo al fin rendido pero sin esperar el pequeño me la dio analmente también.
Mi culo debió encantarles pues tampoco aguanto nada y se vino, dejándome el ano rebosante de leche...al fin habían terminado.


La verdad es que si bien disfrute de sus penetraciones, estas fueron inexpertas y no lograron hacerme venir, pero no me importo en lo más mínimo.
En medio de sueños sentía sus cuerpos desnudos a mis lados, besos a mis hombros, espalda y boca, sus vergas duras contra mis piernas, mis nalgas y mi abdomen, pero estaba cansada muy cansada para reaccionar.

No sé cuánto tiempo paso, pero me despertó la sensación de un par de manos levantando mi pierna, una por delante y otra por detrás, yo estaba acostada de lado, el pequeño frente a mí y el grande detrás, muy pegados a mi cuerpo, sentí como sus vergas apuntaban a mis orificios, sus glandes colocados listos para penetrarme al mismo tiempo, sus respiraciones pegadas a mi pecho y espalda.
Como si se hubieran puesto de acuerdo las dos cabezas empezaron a empujar al mismo tiempo, mi vagina y ano seguían muy lubricados por mis jugos y su semen, así que sin esfuerzo alguno ambos penes me llenaron.


-haaaaa... ¿qué hacen? les pregunte ya totalmente despierta - ¿es que no se cansan?

-ufff...dios...que rico...así nenes...asiiiiii.

Ambos comenzaron a moverse muy lentamente, era la primera vez en mi vida que me penetraban al mismo tiempo por los dos lados y me estaba encantando.
Sin decir nada, solo jadeando ambos me bombeaban deliciosamente.
Mire el reloj de pared, era la una de la mañana- nenes, deténganse ya es muy tarde, su mamá se va a preocupar y la mía va a llegar temprano, paren seguimos después...haaaa...paren...paren.


Aparentemente mis ruegos no hacían otra cosa más que excitarlos mas pues sus embates se volvieron más rápidos.

-no se preocupe señorita, le dijimos a mamá que iríamos a casa de un amigo a pasar la noche, tenemos tiempo de sobra para cogerla más y más- la vamos a coger hasta que amanezca, es muy rico señorita, queremos cogerla por siempre.
-Siiii....amores...haaaa...ustedes me pueden coger cuando quieran...ufff...pero esperen...mi mama va a llegar y no debe encontrar la casa como esta...huyyy.
- no se preocupe déjenos cogerla otro rato y nosotros limpiaremos todo señorita.
Así pues el asunto quedó zanjado, si ellos se encargaban de todo yo los dejaría seguir cogiéndome.


Sus dos vergitas siguieron pistoneando un buen rato, creo que se vinieron, pero no podría asegurarlo pues sus movimientos no se detenían, mi culo y vagina seguían recibiendo las caricias de sus penes siempre duros...era una cosa de verdad increíble, no parecían cansarse nunca.

Sus penes me daban un gusto increíble, pero debo reconocer que su inexperiencia aunada a que sus penes no eran de buen tamaño, estaba lejos de producirme un orgasmo.

Curiosamente llegaron a una coordinación muy buena sin decir palabras, uno empujaba mientras el otro salía y ahí si pensé que me correría pero cuando estaba a punto, ambos, como si lo hubieran planeado desde antes sacaron sus vergas al mismo tiempo y me giraron en la cama de tal manera que ahora tenía al grande enfrente y al pequeño detrás y sin más cada uno tomo posición, me levantaron de nuevo una pierna y reiniciaron sus penetraciones, acababan pues de cambiar el agujero que se estaban cogiendo.

Pasamos varios minutos así, yo no era más que un culo y una vagina que ellos follaban sin descanso y se intercambiaban a placer.
A punta de envestidas deliciosas y contrario a lo que me había imaginado me hicieron correr dos veces más y no se ni cuantas veces ellos me llenaron de semen


Para mi impresión, cuando al fin se cansaron de cogerme, se levantaron rápidamente y tal como prometieron arreglaron la casa entera, los escuche lavar platos, levantar la mesa y guardar todo.

Sonrientes llegaron a la cama todavía desnudos y sonrientes.

Mi cuerpo estaba muy pegajoso debido a todo el semen que habían derramado dentro y sobre el así que con las piernas temblando me levante y les propuse que nos bañáramos, pues los tres éramos un desastre.

La ducha caliente se sintió deliciosa en no cuerpo, ellos me tallaron y aprovecharon para meterme mano a descaro, lo cual por supuesto que me gustó mucho, y de nuevo sus vergas ya estaban bien duras.

-vamos a la cama a seguir señorita

-hay mis amores ustedes son incansables, miren ya no tenemos mucho tiempo así que solo los voy a dejar cogerme una vez más y ya, así que decidan bien como lo quieren hacer.

Les dije mientras salíamos del baño, camino a mi cuarto note que se susurraban cosas entre ellos, obviamente planeando como cerrar con broche de oro la noche y entre risas tuvieron un plan bastante sucio.

Me dijeron que querían primero que los cabalgara un poco.

La idea me gustó mucho así que senté al más grande en mi cama y me senté sobre él, mi vagina estaba un poco escocida, así que me molesto la penetración, pero decidida a dejarlos bien servidos moví mis caderas lo mejor que pude para machacar su verga.

A los cinco minutos me pidieron cambio, así que esta vez cabalgue al menor de frente a él, tras un momento así el mayor me empujo para que quedara recostada sobre el pecho de su hermano y mis nalgas quedaran paradas y me la metió en el culo, de nuevo sus dos vergas se tallaban en mis orificios muy rico, me vine de nuevo y pensé que ya era suficiente ya debía hacerlos acabar y que se fueran a su casa, pero su verdadero plan apenas empezaba.

Me explicaron mientras lo hacían que es lo que querían para terminar.
El pequeño se acostó boca arriba en la cama y me dijeron que lo montara dándole la espalda, en cuclillas y con mis brazos estirados hacia atrás, lo que hacía que mi cuerpo quedará inclinado sobre el menor y mi pubis ya con su verga adentro quedara bien expuesto, el mayor se arrodillo entre mis piernas flexionadas y dirigió su verga a mi entre pierna, estaba a punto de decirles que así no podría meter su pene en mi ano, cuando su verga se recargo junto a la de su hermano en la puerta de mi vagina...y hasta ese momento entendí que es lo que de verdad querían hacer.


-no, mi amor no hagas eso no va a entraaaaaaaaaa....ufff....noooo...esperaaaa...hayy y....me matas...ufff
Sin miramientos el mayor había empujado su glande contra mi almeja donde estaba la verga de su hermano quieta y debido a la lubricación y la dilatación había logrado entrar.


- nooooooo...nenes....eso...ufff...noooo....haaaa... dios mío...me van a partir
Ambos rieron divertidos por mis ruegos, mientras sus vergas se metían en mí, las dos eran pequeñas, pero juntas eran el pedazo de carne más grueso que mi vagina hubiera albergado nunca.

Juro que escuche un tronido en mi vagina cunado su verga entro por completo.
-haaaa....esperen....despacito...muy despacito amores por favor...ufff...me están rompiendo el coño carajo.


La posición era complicada, así que aunque hubieran querido no se abrían podido mover rápido, pero aún así era un suplicio para mí.

Por fortuna aguantaron muy poco, pues las paredes de mi vagina apretaban con fuerza las vergas invasoras.

Se vinieron juntos gritando que me amaban.

Ahí termino esa primera noche, se fueron dejándome hecha papilla en mi cama, al día siguiente no podía caminar bien y ya no digamos comer, pues mi mandíbula estaba muy adolorida.

Por supuesto que más adelante hubo muchas más sesiones de sexo entre los tres, eran mis pequeños amantes en secreto y por suerte logre que lo entendieran, así que aunque si fuera por ellos me habrían estado cogiendo todo el día, solo les permití venir a mi casa una o dos veces a la semana.

Esto era lo mejor, en parte porque así no levantaban sospechas, pero además porque siempre que venían me dejaban muy cansada y necesitaba unos días para reponerme.

Hicimos de todo, cogíamos como locos, yo era suya por todos mis orificios.
Mi posición favorita con ellos era que mientras hacía un 69 con uno el otro me sodomizaba, me hacían ver estrellas cada vez que lo hacíamos así.


Ellos insistían con frecuencia en la doble penetración vaginal y la verdad es que varias veces cedía a sus peticiones, sobre todo si se lo ganaban, porque los dos me trataban muy bien en la calle y el edificio incluso supe que llegaron a pelear a golpes con otros chicos, incluido su primo por defender mi honor, así que les dejaba meter sus dos penes en mi vagina al mismo tiempo.

Incluso una vez me pidieron intentar lo mismo con mi ano, me negué rotundamente, pero cuando ocurrió lo de su primo les dije que podríamos intentarlo.

Fue muy doloroso y al final solo metieron sus glandes yo sufrí mucho pero ellos quedaron encantados.

Tanto que me cumplieron una fantasía muy traviesa que yo tenía en pago a la doble penetración anal, los hice mamarse las vergas entre ellos, lo hicieron muy poco tiempo, pero me pusieron tan burra al verlos así que yo misma les pedí que metieran sus vergas al mismo tiempo en mi vagina y hasta me vine ese día.
Estuvimos así por un par de años, nadie sospecho nada más allá de que yo les gustaba, pero fuera de eso estuvimos bien, hasta que su padre los metió a una escuela militar.


Te confieso que seguimos cogiendo cuando vienen de vacaciones y ya no son unos niños, son un par de jóvenes soldados que me dan sus vergas ya creciditas en vacaciones.
Y hasta ahí mis confesiones amor, esta vez te juro que ya no tengo más experiencias sexuales que contarte, y eso es justo lo que quería, te conozco lo suficiente como para saber que no te molesta leer esto y que de hecho seguramente te excitaste.
Lo sé bien, lo que no se es cómo vas a tomar mi última confesión, que es lo que de verdad quería contarte.
Y aquí voy....amor hace un año salgo con el hijo del dueño del hotel donde trabajo....dios esto me cuesta mucho...no he tenido sexo con el nunca, pero somos novios y....hace tres meses me propuso matrimonio.
No sé cómo te lo tomes y te juro que siempre, siempre sin importar lo que pase soy tu putita y te amo...pero me voy a casar.
.....CONTINUARA

Ya sé que me tarde medio año en continuar, de verdad lo siento mucho, pero al fin esta la continuación, no sé qué tal será recibida, pero ya solo falta un capitulo mas (quizá dos) que espero no tardar en subir, gracias por su espera.

Y por último espero poder leer sus opiniones.