Les platicaré lo que sucedió hace unos meses con mi novia a la cual le llamaremos Alejandra.
Empiezo con describirla, ella es una chica de 25 años, es muy simpática y amable, tiene una piel clara morena y su cabello es largo y negro; tiene unas nalgas muy chistosas, no son grandes pero tienen una forma de corazón invertido y están firmes; sus pechos son aproximadamente talla 36C con unos pezones muy oscuros y pequeños, que al mamarlos se hacen duros como piedra.
Continuando con el relato, Alejandra y yo teníamos la fantasía de utilizar un aceite corporal para darnos masaje mutuamente así como follar con nuestros cuerpos empapados en aceite, después de planearlo (y cotizar precios de aceites en las tiendas) determinamos usar el aceite en un motel para no tener que limpiar nuestro departamento.

Quiero agregar que también hacemos uso de utensilios caseros para complacerla a ella, hemos usado cucharas, el mango del cepillo del cabello, verduras y demás; aún no queremos comprar un dildo.
Preparamos todo para el día y nos dirigimos rumbo al motel que creo yo es el más “nice” de la ciudad donde vivimos, lo excelente de ese motel es que las habitaciones sencillas tienen una cama King, regadera, baño y un sofá pequeño sin reclinadores para espalda o para los brazos (se parece a un “sillón del amor” solo que sin la forma curveada) dicho sofá tiene en ambos lados una apertura en donde puedes meter la mano sin problemas, es como la parte de las costuras.
Aparte ese día yo le llevaba una sorpresa a Alejandra.


Llegando al motel abrimos una botella de vino y empezamos a besarnos poco a poco, así mismo íbamos desnudándonos hasta que quedamos sin ropa y ya algo borrachos.
Le dije a Alejandra

-Mi amor quieres que te de un masajito?
-Si mi vida, quiero que me masajees todo mi cuerpo
-Está bien Alejandra, dónde quieres que te dé el masaje?
-En la cama está perfecto
-Muy bien Alejandra ponte boca abajo

Ella se acostó como yo le dije y empecé a untarle el aceite empezando por sus hombros y su espalda, después le aceité las piernas y por último le dejé caer un buen chorro en sus nalgas, sin llegar a su vagina desnuda.

La estuve masajeando por unos 15 minutos, ella lo disfrutaba porque se le notaba muy relajada y tranquila, en eso me dice:
-Mi amor me puedes dar masaje allá abajo?
-Así mi vida?
Yo la estaba tocando cerca de su vagina, pero sin tocarla del todo
-No mi amor, quiero más
-Qué quieres exactamente?
-Quiero que me eches aceite en toda la vagina y las nalgas

Dicho y hecho, empecé a frotarle sus labios superiores y al mismo tiempo le untaba aceite en esa vagina, aproveché para masajearle el ano también (yo le estrené el ano pero casi no practicamos el sexo anal porque le duele mucho) y se mostraba receptiva; comencé a meterle un dedo en el ano y ella solo gemía como si lo ahogara en la cama. Le empecé a dedear su vagina, primero dos dedos (como a ella le gusta) y después tres, cuando los saqué estaban completamente blancos y llenos de sus fluidos vaginales, tenían un aspecto raro debido a que se juntó con el aceite corporal.
Ella se volteó y esta vez le unté el aceite en ese par de tetas tan ricas que tiene, el aceite hacía contraste con sus pezones oscuros y sus pocos vellos púbicos estaban empapados de sus fluidos y del aceite, desesperada empezó a tocarse el clítoris mientras buscaba mi verga para jalármela, se sentó en la cama y empezó a chupármela y a tragarse hasta los huevos, que bien la chuapa mi chica.
Estuvimos así durante unos 10 minutos y estaba por darle mi sorpresa a Alejandra pero antes tenía que preparar algunas cosas por lo que le pedí que se vendara los ojos con una mascada que tenía en su bolso.

-Mi amor, por qué quieres que me tape los ojos?
-Es que te traje una sorpresa Alejandra
-Qué es? Dime ya no quiero sorpresas
-Espera unos 3 minutos en lo que arreglo todo, mientras tócate esas tetas y juega con tu clítoris
-Así?

Ella ya se estaba metiendo 4 dedos en su vagina y con la otra mano se jalaba los pezones duros.
Mientras tanto me puse manos a la obra, fui al antes mencionado sofá y lo separé de la pared donde estaba puesto, lo puse en medio de la habitación donde no hubiera paredes u objetos con lo que chocar, dirigí a Alejandra (con los ojos ya vendados) al sofá y la hice sentarse de manera en la que sus piernas quedaran como si montara una silla para caballo, ambas piernas abiertas tocando el suelo de un lado a otro; yo me puse de espaldas y me senté con ella cerca del extremo donde se terminaba el sofá. Entre nosotros dos estaba la abertura del sofá, sus nalgas daban a la abertura, saqué el aceite y empecé a lubricar su espalda y sus nalgas, ella ya estaba muy excitada.

-Mi amor que haces porque no me tocas
-Es que te va a tocar la sorpresa
-Qué cosa es la sorpresa?
-Ya lo verás

Una vez que sentí que estaba muy lubricada por el aceite, saqué un pepino de un grueso del doble de mi verga y de largo como de 25cm. La hice que se parará como en cuclillas mientras acomodaba el pepino en la abertura del sillón hasta que tocara la base y se asomara el pepino como unos 20 cm. Le dije:

-Mi amor te vas a sentar poco a poco y te vas a meter lo que sientas abajo
-Si mi amor ya méteme todo que estoy muy caliente
La empecé a dirigir hacia la punta del pepino y vi como iba entrando poco a poco a su vagina, ella estaba dudosa de lo que era porque lo sentía muy duro y recto.
-Mi amor me puedo meter todo de una vez
-Lo que tu quieras Alejandra

Y terminando de decir esto, dio un sentón en el cual le entraron los 20 cm del pepino directo al fondo de su vagina, empezó a cabalgarlo como si fuera una verga y gemía y gritaba, vi que le costaba un poco safarse del pepino como iba hacia arriba y le eché mucho aceite al pepino y así pudo metérselo más rápido. Yo veía todo desde atrás de su espalda y con mi mano le tocaba el ano y le metí un dedo hasta adentro, ella se quedó quieta como adaptándose al ente extraño en su interior, pero su calentura le ganó y siguió ensartándose el pepino y mi dedo índice.

Mi verga estaba a mil y cambié de posición y me paré frente a su rostro con los ojos vendados y ella seguía en lo suyo, le alcé el rostro y le abrí la boquita, ella entendió todo y se la trago de nuevo, empezó a jalármela y yo ya no podía más y la obligué a que me la mamara más fuerte y le dejé todo mi semen dentro de su boca, mientras yo la agarraba de los hombros y de los brazos para que se le metiera más adentro el pepino. Ella se tragó hasta la última gota de mi semen, y me la siguió mamando mientras yo con mis manos le tocaba los pechos y el clítoris que ya estaba con forma de botón duro y rosado. No tardó ni un minuto en venirse sobre el pepino que cuando se paró estaba lleno de fluido vaginal.

Después nos dirigimos a la cama para descansar, una vez allí ella me preguntó

-Mi amor por qué te excita verme montar cosas?
-Porque me encanta verte gozar y verte en acción
-Si me gusta mucho
-Es que te mueves increíble Alejandra
-Oye amor y si….
-Y si que Ale?
Continuarᅅ……….